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20 de enero 2026
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OpiniónRamón SabaRamón Saba

Trayectorias Literarias Dominicanas: Rafael Ciprián

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RESUMEN

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Nació el 20 de septiembre de 1959 en Baní. Su segundo apellido es Lora.

Poeta, narrador, ensayista y abogado. Posee una licenciatura en derecho por la Universidad Eugenio María de Hostos (UNIREMHOS), tres maestrías (una en Derecho Constitucional y Derecho Público por la Universidad de Castilla La Mancha en España otra en Derecho Administrativo y Gestión Municipal, por el mismo alto centro de estudios y una tercera en Legislación de Tierras o Derecho Inmobiliario por la Universidad Abierta para Adultos (UAPA) en República Dominicana; además de dos postgrados, uno en Derecho Constitucional y el otro en Ciencias Políticas por la Universidad de Salamanca en España. Ha laborado en la Junta Central Electoral, en su propia oficina de abogados en calidad de presidente, también en la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE) como consultor jurídico, ha sido presidente de varios consejos de administración de varias empresas del estado y en diversos tribunales en calidad de juez. Ha dictado innumerable cantidad de conferencias, talleres y seminarios. Es profesor universitario, en 5 casas de altos estudios y conferencista nacional e internacional, expresidente del Colegio Dominicano de Notarios y ex miembro del Consejo Directivo del Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD).

En el haber bibliográfico de Rafael Ciprián podemos encontrarnos con 14 títulos en diferentes vertientes del saber humano: Derechos Sucesorales y Jurisdicción Inmobiliaria (Ensayo); Tratado de Derecho Inmobiliario (Ensayo); Constitucionalidad y Derechos del Ciudadano (Ensayo); El Derecho, un Instrumento Político (Ensayo); La Función del Abogado (Ensayo); El Abogado del Estado y Fiscal ante el Tribunal de Tierras (Ensayo); El Estado en su doble función: Política y Social (Ensayo);  Poemas del Silencio (Poesía); Las Tristes Cavilaciones de don Jaramillo (Cuentos); Tribunal de Tierras y Derechos Sucesorales (Ensayo); Temas Constitucionales y Legales (Ensayo);  Manual del Recurso de Casación (Ensayo); Derecho Administrativo Constitucionalizado (Para ganar los casos y vencer la arbitrariedad con la Constitución) (Ensayo) y Esa Voz de Agua que nos Mira (Poesía). Bajo preparación y en condición de inéditos, tiene algunos trabajos literarios en vía de publicación y mantiene la columna periodística de casi cuarenta (40) años en el periódico El Nacional, titulada Quintaesencia.

La bibliografía pasiva de Rafael Ciprián es tan vasta que no tenemos el espacio suficiente para abarcarla toda, por lo sólo mencionaremos algunas, entre ellas narrativa de Avelino Stanley, ensayos literarios de Bruno Rosario Candelier, Odalís Pérez; Ándrés L. Mateo; Julio Cuevas; Marino Berigüete; artículos de José Rafael Sosa, José Mármol y prólogos de Mateo Morrison, Mariano Germán, Radhamés Jiménez Peña,  Luís Shecker, Jorge Subero Isa y José Bidó Medina, entre otros, aparte de su aparición en varias antologías y publicaciones especializadas de gran interés en los renglones judiciales y literarios.

La trayectoria de Rafael Ciprián se ha visto colmada de notables reconocimientos, entre los que podemos resaltar haber obtenido mención de honor en el Concurso de Ensayos para magistrados, organizado por la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ) y el Gran Premio Nacional al Mérito Jurídico Fray Antón de Montesinos, organizado por el Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD), en Santiago.

Rafael Ciprián forma parte de varios grupos literarios: Movimiento Interiorista, El Ateneo Insular, Círculo Literario Juan Bosch y la Unión de Escritores Dominicanos (UED), de la que actualmente es secretario de organización; aparte de ser activista de otras agrupaciones ligadas a su quehacer profesional y social.

El escritor Odalís Pérez considera que el encuentro de Rafael Ciprián con la cultura japonesa, y en general, con la cultura oriental, se reconoce en la presentificación y presencialidad del signo-cuerpo y el signo-ideograma-espacio, estructurado, así como en una filosofía del pensar en Oriente que tiene como consecuencia y proceso las formas individuales de la representación y de la mente desde el signo, el ideograma, la escritura o la caligrafía poéticas. Estel poeta-ensayista nos muestra los datos y conocimientos de religiones y sectas asiáticas, que le sirven de base a la creación signográfica, y en nuestro caso verbal estimada en el haiku, participativa de una estructura fija donde el verso o segmento grafico-fónico se entiende como forma y modelo de un sentimiento y un pensamiento del ente en el poema. La dialéctica nada-signo-vacío-imagen, cuerpo-letra o cuerpo-ideograma, representa el apoyo icono-gráfico y entitativo de una dialéctica aceptada y definida por Oriente y Occidente.

El también escritor Julio Cuevas opina que la obra Esa voz de agua que nos mira, de Rafael Ciprián, la naturaleza no sólo es centro y base de la vida, es también ritmo y motivo de canto y existencia, es sentido del mirar y del olfatear de sujetos-creadores que construyen el tiempo, el latir y el soñar, como los poetas. Es así como se percibe la palabra, desde el discurrir poético del sujeto-autor, en esta obra, donde el agua es asumida como razón o motivo, para, desde la imagen y el decir estético, poetizar y convertirse en voz y ritmo del poeta. Es como si los poemas le hablaran y procura asumir su dialogía, con su lengua de hombre simple y mortal, y el verso insiste en seguir conversando con él. Es entonces cuando descubre que el agua no sólo hidrata al sujeto, sino que también le sirve de motivo y excusa para fluir sobre el viento e irrigar almas pobladas de agonía y soledad.

Finalmente, el poeta y gestor cultural Mateo Morrison, Premio Nacional de Literatura 2010, expresa que Rafael Ciprián posee una voz de agua que nos mira, sabe bien que la poesía y su ductilidad temática y estructural son como el agua, de ahí que, saludemos su nuevo libro con un aporte más de este intelectual cuyos valiosos aportes en diversas manifestaciones del conocimiento van parejos a su indiscutible y valorada condición humana.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Rafael Ciprián:

 

MISTERIO DEL AGUA

 

Esa voz de agua que nos mira

dice todo y nada con su mirada.

Ve todo y nada con su majestuosa voz.

Sabe que, como el sabio Nazareno,

conviene hablar siempre en parábolas.

 

Las verdades profundas solo se ven

con las oscuridades que las acompañan.

La luz se hace tinieblas sensibles

para los incrédulos que creen.

 

Esas verdades profundas se revelan

a los iniciados en los misteriosos secretos,

de las sombras y las profundidades vacías.

Ahí yacen como doncellas dormidas.

 

El agua lo sabe y por eso se muestra

ante los claros ojos de los inocentes.

Y se oculta para los sabios codiciosos,

que la explotan con su pérfida avaricia.

 

Esa voz de agua que nos mira

siempre es generosa y misteriosa.

Se retira con prudencia a las grutas.

 

POR RAMÓN SABA

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