RESUMEN
Nació en Moca el 26 de febrero de 1958… hija de educadores.Su apellido materno es Díaz.
Periodista, poeta, narradora. Se inicia como reportera en la década de los 80, en la ciudad de Santo Domingo, escribiendo simultáneamente para los periódicos vespertinos Última Hora, El Nacional y La Noticia y colaborando con otros matutinos y revistas dominicanas de ese entonces.Egresada de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Central del Este en 1989. Comparte su labor de esos años en los medios de comunicación con el trabajo en el sector cultural, ejerciendo como Directora de Relaciones Públicas de la Biblioteca Nacional desde el 1984 al 1990, donde estuvo bajo la dirección de escritores de la talla de Antonio Fernández Spéncer y Cándido Gerón.Incursiona en el periodismo cultural y posteriormente en el de investigación, área que le valió el reconocimiento de instituciones tanto nacionales como internacionales. También incursiona en el periodismo de opinión y en el ensayo. Escribe poesía y narraciones, algunas de las cuales están todavía inéditas.
Desde abril del 2007 hasta febrero del 2012, Camelia dirigió el Departamento de Información y Análisis, de la Dirección de Información, Análisis y Programación Estratégica de la Presidencia. En dicha institución laboró como analista desde el 1998 hasta esa fecha.
Forma parte del Ateneo Insular y frecuenta algunos círculos de escritores, como el Taller de Creatividad Literaria Pedro Mir, la Biblioteca Juan Bosch, de la Fundación Global, bajo la conducción del intelectual dominicano Dr. Bruno Rosario Candelier, presidente de la Academia Dominicana de la Lengua y fundador del Movimiento Interiorista, del cual también forma parte integral y quien siempre tiene una voz pletórica de elogios para ella. Porigual forma parte del Taller de Narradores de Santo Domingo, asiste con regularidad a los talleres y conversatorios de la Librería del Ministerio de Cultura y es miembro del Círculo Literario Estrambote.
Camelia Michel recibe en el 1990 el Premio UNICEF para Comunicadores, en la categoría de Prensa Escrita, por una investigación acerca de la violencia contra la mujer, pues su lucha contra este flagelo que azota a la humanidad, y en especial en la República Dominicana, ha sido siempre un motivo de preocupación y atención de su parte. De igual manera, esta queridísima amiga ha sido una de las grandes defensoras de la soberanía nacional en estos tiempos; su patriotismo a toda prueba es, aparte de su gran calidad humana y escritural, su principal carta de presentación.
“Soliloquio de los Días” es su primer poemario publicado donde se destaca una armonía esencial entre la autenticidad de la emoción y las figuraciones de un lenguaje por demás muy rítmico, atendiendo a la profusión de imágenes, especialmente me atrae la construcción tan personal de metáforas típicamente vanguardistas, como bien diría la intelectual Pura Emeterio Rondón; pero tiene otros más de poesía inéditos y tanto uno como los demás son dignos de ser leídos, estudiados y antologados pues su brillantez y producción de hermosas figuras de retórica, florece en los párpados del lector más exigente, a tal extremo que yo, en lo particular, no vacilo al considerarla poseedora de una de las plumas poéticas más representativas de estos tiempos en nuestro país.
Sol Lora, poeta dominicana residente en España, estima que ha tenido la oportunidad de conocer a Camelia Michel desde varias vertientes: Como mujer y ser humano la define de ejemplar, madre extraordinaria, amiga incondicional (en las buenas y las malas), pero sobretodo fuerte cuando se es necesario, tenaz en sus decisiones; como poeta y escritora, alguien que conduce a la palabra hacia donde ella desea volar. Conocedora del oficio, Camelia sabe hacer de la poesía un mundo en el que cada cosa emerge de sus manos con la conciencia plena del que sabe hacer. En ella el mundo cobra conceptos individualistas, en donde volar es tan natural para su imaginación que cuando recuerdo sus escritos me viene a la mente la imagen de una mujer a quien siempre le crecen las alas.
La poeta y ensayista Jennet Tineo es de opinión que los textos poéticosde Camelia Michel descubrimos una poesía vital, hecha de fuego, de agua, de aire, de tierra; una poeta que desde el escenario de la vida en su rutina y normalidad nos plantea su visión del mundo, visión que nos impulsa a ver revelado lo sagrado línea a línea, verso a verso.La pulcritud de lo cotidiano sacralizándose en el verbo andariego, es la energía inconmensurable de todo el universo simbólico de este poemario; es más que un llamado; es una voz de alerta a todos los lectores conocedores o no, pero sobre todo a los primeros, aquellos que también utilizan el abismo de la página para saciar su hambre de sí mismos, porque en ese laberinto de poemas nos espera un premio, una sensación indescriptible al terminar de leerlo, una experiencia que todo lector o poeta debe experimentar.Para mi Camelia Michel es una de las más altas voces de la poesía actual dominicana, su poesía nos hace temblar a todos
Finalmente, la escritora Pura Emeterio Rondón manifiesta que Camelia es una comunicadora social que ha desarrollado notablemente el periodismo cultural y de investigación. Distintas condiciones personales coadyuvan en los resultados exitosos de esta actividad tan importante: el innato sentido de la oportunidad junto a una poderosa intuición, le suelen encaminar en la elección de problemas o temáticas de especial interés colectivo, digamos, universal. Un segundo aspecto está constituido por el dominio de las herramientas metodológicas que le permiten arribar a conclusiones acertadas, a reflexiones o recomendaciones, no sólo coherentes con lo planteado sino sobre todo útiles para la sociedad. Un tercer elemento, acaso el más importante, es su impecable dominio de la lengua, el cual exhibe con un estilo muy propio, en una prosa límpida y fuerte.
Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIASDOMINICANAScon un soneto de Camelia Michel:
Al puerto de San Diego
Entre las luces del antiguo puerto
canta la luna su eterno abandono,
ruge el Ozama con feroz encono
y raudo naufraga un bajel desierto.
En el arrecife estalla el concierto
del mar que se mece en oscuro trono,
San Diego asustado avizora el tono
de olas muy negras del ayer ya muerto.
Ávidos fantasmas pueblan la rada
con húmedas huellas de nada y sal,
piratas de aire aún blanden su espada;
y dan un golpe de muerte fatal
a la antigua ciudad encadenada
que altiva eleva su tea inmortal.
Por Ramón Saba




