RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Todo está listo para la gran coronación de la Virgen de la Altagracia el próximo lunes 15 de agosto, declarado por decreto como día de regocijo popular. Será una festividad grandiosa que encenderá el fervor altagraciano.
Así lo apunta la señora Sonia Villanueva de Brouwer en visita a El Nuevo Diario, donde conversó con el director de este medio, Persio Maldonado, y con el periodista Ling Almánzar.
El diálogo tuvo la bendición de la maravillosa Tatica de Higüey, y giró en torno a los actos que se realizarán para su histórica consagración.
Los actos, dijo la invitada, arrancarán el domingo 14 de agosto, con una misa en Higüey que oficiará monseñor Edgar Peña Parra, enviado especial del papa Francisco, quien no podrá venir.
El padre Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano, traerá un regalo especial: una rosa de oro enviada por el papa.

Este es el itinerario:
-Domingo 14: La Virgen sale de Higüey en horas de la tarde, después de ceremoniales religiosos (misa, ofrendas, etc.).
La procesión desde Higüey llega lentamente a la capital, adhiriendo a su paso a los devotos de La Romana, San Pedro de Macorís y otros puntos.
-Llega en horas de la tardecita-noche a la Catedral Primada de América, en la Zona Colonial. El recibimiento es apoteósico: misa, serenata, resonante vigilia. La Virgen duerme en ese santuario, rodeada de clamores y ruegos.
-Lunes 15, el gran día: De mañanita, con el rosario de la aurora la llevan a donde su tocaya, la conocida como Virgen del Ozama, en el santuario construido especialmente para la coronación de hace cien años, ubicado en la Hostos con Mercedes, Zona Colonial.
Hecho esto, la trasladan a la Puerta del Conde, donde se hace una réplica fiel de lo que se hizo hace un siglo. Una gran proclama de la alcaldesa Carolina Mejía es seguida por ofrendas florales de organismos públicos y por la entrega del regalo papal.
Unos 45 minutos después sale la Virgen hacia el Estadio Olímpico, para lo cual se está haciendo el mapeo. Es probable que bajen al malecón y suban por la Máximo Gómez: hay por esas rutas áreas más adecuadas para la ardiente romería.
Asistirían el presidente Abinader y su esposa, la primera dama Raquel Arbaje, así como la vice Raquel Peña. Fervor presidencial al más alto nivel. La pareja oficial es muy devota.

Las puertas del Estadio Olímpico se abren desde las 6 de la mañana del mismo lunes, donde habrá cantos de rosario a cargo de niños. Esto se va a filmar, como también serán filmadas las otras actividades: una misa a media mañana, grupos musicales, invocaciones, adoraciones, alabanzas.
Se hace una majestuosa consagración de la santa Patrona del Pueblo Dominicano.
Doña Sonia Villanueva pide a empresarios y patronos que ese día sean flexibles con los empleados y les permitan asistir a los actos.
Las consagraciones de la Virgencita
Más de una vez ha sido consagrada la Virgencita de la Altagracia. El culto mariano comenzó en la isla con el retrato traído por los hermanos españoles Trejo al despertar del siglo XVI, en los mismos albores del descubrimiento y la conquista de América. En Santo Domingo se sembró la semilla del continente: aquí nació el Nuevo Mundo.

Desde su llegada milagrosa prendió en el imaginario popular y religioso. Una niña se soñó con ella y consiguió el retrato. La Virgen se desapareció y reapareció en Higüey bajo un naranjo, allí donde se levantó el primer santuario altagraciano.
El culto se celebraba el 15 de agosto de cada año. Sin embargo, el 21 de enero de 1691 sobrevino la batalla de la Sabana Real de la Limonade, donde las incipientes fuerzas dominicanas humillaron y derrotaron a los exaltados franceses.
Animados por un lienzo que se apareció con la imagen de la Virgen, Antonio Minier y sus 300 lanceros salieron al acecho y mataron a De Cussy y sus feroces secuaces. Para los invasores todo fue muerte, destrucción y sangre. Sirvió esa hazaña para elegir la nueva fecha festiva del 21 de enero.
Así pasó el tiempo y llegó la primera coronación de la Virgen, el 15 de agosto de 1922, hará pronto cien años. Fue un delirio popular similar al que habrá ahora, un siglo después. Esa vez, la consagración fue ordenada por el papa Pío XI. Participaron las autoridades en pleno.
En enero 25 de 1979, el papa Juan Pablo II visitó la Basílica de Higüey. En 1992, la consagró.
Todo esta listo para la gran coronación.-




