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25 de febrero 2026
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«Thank You for Being Late»: La adaptación al cambio en palabras de Friedman

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Thomas L. Friedman, en su obra cuyo título se traduce al español como “Gracias por llegar tarde”, nos hace una invitación irresistible al análisis; en medio del acelerado avance del mundo moderno, vale la pena pensar en la capacidad del ser humano para adaptarse. El autor de “Longitudes y actitudes (2002)” y de “La tierra es plana (2005)” analiza, con un enfoque práctico y reflexivo, cómo las fuerzas de la globalización, la tecnología y el cambio climático han modificado la forma en que vivimos, trabajamos y nos conectamos. El texto integra conceptos complejos de diversas disciplinas, desde la biología hasta la economía, con el objetivo de brindar una mejor comprensión del presente.

Las ideas del veterano periodista son innovadoras, sugieren mirar al futuro teniendo en cuenta los desafíos del presente. Esta lectura, que hasta hace poco no representaba más que una de  las tareas asignadas por mi padre, ha motivado la elaboración de este artículo tanto por las cuestiones que son más evidentes como por las que no lo son. Leyendo a Friedman entre líneas surgen inquietudes, preguntas y algunas respuestas indispensables para comprender hacia dónde se dirige la humanidad. Hoy te propongo un diálogo con el autor de esta interesante obra a través de algunas citas.

“Cuando presionas el botón de pausa en una máquina, se detiene. Pero cuando presionas el botón de pausa en los seres humanos, empiezan a funcionar.” (Friedman, 2016, p. 4)

Con esta primera frase Friedman nos prepara para lo que está por venir… Nos distingue de las máquinas y resume en esa sola expresión la clave de todas las revoluciones humanas. Detenerse, reflexionar e innovar es casi instintivo. El ser humano se autoevalúa, repiensa sus acciones y nuevamente se conecta con sus creencias más profundas.

Según el autor, es necesario analizar hechos como: la caída del muro de Berlín, el ascenso de China como potencia económica, la propia invención de los ordenadores personales, la Internet y los dispositivos inteligentes, así como el cambio climático, entre otros. Nos habla de la aceleración tecnológica como un fenómeno que merece toda nuestra atención y de los cambios más trascendentes en la economía, la sociedad y el medio ambiente.

“Nunca antes habíamos visto un momento en el que más personas pudieran hacer historia, registrarla, divulgarla y amplificarla, todo al mismo tiempo.” (Friedman, 2016, p. 11)

A juicio de Friedman nos encontramos en uno de los mejores momentos de la humanidad. En términos tecnológicos, las tareas que antes requerían una cantidad abrumadora de recursos y tiempo, como registrar un hecho, difundirlo globalmente o generar algún impacto social, hoy pueden realizarse con un dispositivo que cabe en la palma de la mano. En este contexto, nos recuerda la Ley de Moore, creada por el ingeniero Gordon Earl Moore (1965), quien describió cómo la densidad de los transistores en circuitos integrados (microchips) se duplica, aproximadamente, cada 2 años impulsando la aceleración tecnológica como nunca antes.

Esta ley, que muchos consideraron obsoleta, resurge como un marco conceptual indispensable. El autor la asimila con la metáfora de la “supernova”, una manera provocadora de describir la explosión combinada de conectividad, globalización, datos e innovación que caracteriza esta era como un momento de amplificación sin precedentes. Hablamos de más personas, más conectadas, más capaces de crear y difundir información en tiempo real. Así, la frase inicial es una observación tecnológica y un llamado a considerar el impacto de vivir en una época en la que “hacer historia” no es un privilegio de unos pocos.

Asimismo, declara que el aumento en la capacidad de computación y almacenamiento ha permitido desarrollar algoritmos para interpretar conceptos que antes escapaban de la comprensión humana (Friedman, 2016, p. 20-21). Esta afirmación destaca cómo la tecnología no solo permite procesar más información, sino que convierte datos complejos en conocimiento útil. Gracias a ello, fenómenos que antes parecían indescifrables, desde comportamientos sociales hasta dinámicas ambientales, pueden ahora ser analizados con precisión.

Se trata de la posibilidad de digitalizar cualquier aspecto de la vida que, a la par del auge de los dispositivos inteligentes, ha creado un sistema en el que los flujos digitales pueden circular globalmente con facilidad. Esto implica que la información, los servicios, el conocimiento e incluso las experiencias pueden transmitirse y recibirse en tiempo real desde cualquier lugar del globo terráqueo. El autor atribuye a la digitalización la eliminación de múltiples barreras, permitiendo una interconexión constante que redefine la comunicación, el trabajo y la participación social.

Todo esto lleva a preguntarse, ¿podrá el humano adaptarse al cambio constante del mundo de hoy? El autor es optimista al respecto, pero plantea que se requiere un compromiso con la educación, a lo largo de la vida, que ayudará a todos los miembros de la sociedad a mantenerse al día frente a las transformaciones tecnológicas y a adaptarse en entornos de rápida evolución.

“Ya es hora de empezar a redoblar nuestros esfuerzos y cerrar la brecha de ansiedad con imaginación e innovación, y evitar el uso de tácticas de miedo y soluciones simples.” (Friedman, 2016, p. 202)

No hay que alarmarse; sin embargo, es tiempo de prepararse para los cambios inesperados, por eso cree firmemente en que la educación debe ser un recurso de toda la vida que contribuya a hacer los ajustes necesarios ante circunstancias cambiantes. Friedman nos recuerda que el mayor riesgo no es la tecnología, sino nuestra falta de preparación para convivir con ella.

La educación es una brújula permanente que nos permite navegar en medio de la incertidumbre y ajustar el rumbo cada vez que el entorno cambie. “Gracias por llegar tarde” no es solo la presentación unilateral de una radiografía del presente acelerado; es una convocatoria a cuestionarlo y a prepararse para lo que se aproxima. Leerlo es recomendable, compartirlo con otros todavía más.


Por: Duval Modesto.

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