RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. -Tras haberse convertido en el ganador Leisa de 218 millones de pesos, en el 2014, José Bernardo Tejeda se ha convertido en un próspero empresario del municipio de Moca, de la provincia Espaillat, donde brilla por sus aportes a obras sociales y es querido por su sencillez y trato hacia los demás.
“Para mi Leisa es todo”, con esta frase describe Bernardo lo que significa Leisa para él, y es que hace siete años su vida dio el más grande giro que jamás imaginó, fue en ese entonces el ganador del mayor premio: 218 millones de pesos.
En ese momento trabajaba como chofer en la empresa Macier, compañía en el inicio como seguridad, de ella agradece la confianza y el trato de sus propietarios, sobre todo en esos momentos de angustias cuando apenas podía costear lo necesario en su familia.
El 20 de agosto del 2014, Bernardo Tejeda dijo que esa fecha quedó plasmada para siempre en su memoria, en un rincón de su sofisticada vivienda la ha convertido en la cómplice de ese día y a otros posteriores.
Al entrar a su hogar las miradas entrecruzan con las de un gigantesco cuadro de la Virgen de La Altagracia, pues asegura a ella le debe el milagro de hoy ser millonario, en la venerada imagen esta la jugada que cambió su suerte.
Bernardo a pesar de ser unos de los hombres más prósperos gracias a la fábrica de millonarios no olvida sus raíces, mucho menos sus valores inculcados en su infancia.
Su familia para él es sagrada, con más de 30 años de casado procreó dos hijos que lo han hecho abuelo de 3 nietos.
Bernardo Tejeda ha servido de ejemplo para otros ganadores por la forma que en que administrado sus millones y cuenta cuál ha sido su secreto”.
Expresó que parte de sus inversiones están en tres negocios, dos boutiques y una empresa de eventos, sus hijos son sus administradores.
Su casa es inmensa, tiene varios vehículos de lujo, un contraste con su vida anterior, en la que la vivía junto a su familia en una diminuta casa que construyó a duras penas en el patio de la familia materna de su esposa, aunque está remodelada deja una idea de forma humilde y precaria que sobrevivía.
Como hombre de fe continua religiosamente jugando el loto y cada tiket lo conserva como un precisado tesoro
La confianza que tiene Bernardo en Leisa es tal que en una parte de su casa cuelga la bandera de la institución, tan alta como su esperanza de volver a ser sorprendido por la suerte, pues cuenta ha estado a punto de convertirse nuevamente en el afortunado ganador.




