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16 de marzo 2026
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OpiniónJesús María HernándezJesús María Hernández

¿Tasa de rechazo, o la percepción de tu contrario?

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

No hay en la faz de la Tierra una sola persona que no sea rechazada por alguien y aprobada por otros, pero la pregunta es: cómo medir una y otra para establecer cuándo una es superior. Desde mi óptica, solo hay una forma y es contando hacia arriba y para abajo, lo que solo será posible si se convoca a la comunidad a comparecer a la plaza pública, pero como a los políticos ni a los partidos les interesan las estadísticas, entonces manejan la situación basados en la percepción, que generalmente te hace creer una cosa cuando la realidad es otra.

Cuando se maneja la posibilidad de un candidato sobre la base de la percepción, es obvio que las estadísticas son ignoradas y es precisamente cuando aparece la «tasa de rechazo», que no es más que una simple percepción convertida en corriente, promovida, impulsada y manipulada por el adversario. Entonces cabe preguntar: ¿puede tener credibilidad lo que diga al respecto tu oponente político sobre tasa de rechazo? La respuesta es no.

La tasa de rechazo es una ola que ponen a circular de este a oeste personas que buscan manipular una corriente de opinión selectiva y pasajera sobre un candidato, lo que considero absurdo y sin ningún valor, sobre todo en estos tiempos donde miles de millones de personas llevan consigo el mecanismo de información más idóneo, como es el teléfono inteligente; es decir, ya no son los tiempos del Dr. Joseph Goebbels, que dijo: «difama, que algo queda». Así que, desde ese criterio, ilustraré mi análisis con algunos ejemplos con los que trataré de demostrar que la llamada «tasa de rechazo» es un recurso usado por políticos que no tienen el más mínimo interés por las estadísticas. Entonces, ¿qué tan riesgoso puede ser para un partido querer enfrentar a su adversario solo porque cree que tiene una alta «tasa de rechazo»?

El presidente Trujillo fue, en un momento de la historia, el hombre con mayor tasa de aprobación política y personal del país. Lo afirmo así, debido a que la tasa de rechazo fue siempre una vaga percepción; sin embargo, después del magnicidio, el Jefe pasó a ser el muerto más odiado de la nación. Pero como nada es estático y todo cambia, y sin entrar en la profundidad de la cuestión, esa «tasa de rechazo» de Trujillo después de muerto, que ayer era la más alta del país, hoy se puede afirmar que es mucho más baja que la de muchos políticos dominicanos, debido a que esa corriente popular cambió de dirección. Aquí cabe destacar que, si el Jefe estuviera vivo, es obvio que se beneficiaría de esa nueva corriente de opinión.

El Dr. Balaguer, después de haber gobernado doce años, salió en 1978, alcanzando en su camino de ida la tasa de rechazo más alta en la historia del país; sin embargo, a su regreso ya era uno de los políticos con más aprobación popular. Fue tanto así que, en 1986, ganó la presidencia de la nación, con lo que quedó demostrado una vez más que en la llamada «tasa de rechazo» no se debe confiar, ya que es una percepción y, como tal, está sujeta al color del cristal.

Es obvio que los que confían sus tareas electorales en la «tasa de rechazo» están muy confundidos, ya que, en vez de hacer uso de las estadísticas, se basan en simples percepciones, mientras los números se están encargando de triturar esa ficticia tasa de rechazo.

Mi último ejemplo es el siguiente: cuando el Dr. Leonel Fernández bajó del Palacio Nacional en 2012, posiblemente alcanzó una alta tasa de rechazo; por lo menos, eso era lo que se percibía. Pero ya dije que la llamada tasa de rechazo es una simple percepción, y aquí está la clave de por qué lo afirmo.

Mientras el expresidente Fernández se alejaba del poder, la gente, unos aturdidos por la salida y otros eufóricos por la llegada, perdieron el sentido de la obra realizada por el gobierno que finalizaba, pero al mismo tiempo daban inicio a un plan macabro para aniquilarlo políticamente, colocando sobre la mesa la cacareada «tasa de rechazo», que según ellos era el arma para lograrlo. El primer intento fracasó y ahí están los resultados de 2020; por primera vez el Dr. Fernández se sobrepone a la llamada «tasa de rechazo».

Llega el 2024, y el Dr. Fernández, siempre seguro de que más temprano que tarde el pueblo lo colocaría en el lugar donde solo están los grandes estadistas, siguió firme su camino, escuchando pero sin detenerse, y consciente de que el país requería más de él, vuelve en 2024, con su partido FP, a derrotar por segunda vez la atribuida sin fundamento tasa de rechazo, logrando consolidar su liderazgo y al mismo tiempo convertirse en jefe de la oposición política del país. Una vez más el Dr. Fernández había derrotado la llamada tasa de rechazo y ahora caminaba con firmeza hacia el 2028.

Los triunfos logrados por el Dr. Fernández después de salir del poder son la mayor demostración de confianza y popularidad, lo que evidencia que esa mencionada tasa de rechazo que se le atribuía no era más que una simple percepción, que con el paso del tiempo y su excepcional obra de gobierno se extinguiría más temprano que tarde. Aquí los hechos hablan por sí solos.

No hay dudas, el Dr. Fernández, la FP y sus aliados ganarán las próximas elecciones en 2028; lo dicen las encuestas, su regreso es una necesidad y el PRM está más que convencido de que así será, pero no obstante siguen hablando sobre tasa de rechazo, aunque ahora ya no sobre Leonel, sino de su propia dirigencia.

El Dr. Fernández es en estos momentos el dirigente político y al mismo tiempo candidato con la más alta aprobación popular, lo que sin dudas lo convertirá por cuarta vez en presidente de la República Dominicana.


Por Jesús María Hernández

jmhnotarioo@gmail.com

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