RESUMEN
TAIPÉI.– Taiwán volvió a encender las alarmas este viernes al afirmar que China sigue representando una amenaza creciente debido a la expansión sostenida de su poderío militar. El ministro de Defensa, Wellington Koo, instó a fortalecer las capacidades defensivas de la isla como medida clave para evitar una posible invasión.
Desde Taipéi, el funcionario destacó que, aunque un informe reciente de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos indica que Pekín no tiene un calendario inmediato para invadir la isla, el riesgo no ha desaparecido. Según el documento, China tampoco prevé una acción militar en 2027 para lograr la llamada “unificación”.
China no descarta el uso de la fuerza
Koo subrayó que el Partido Comunista Chino “nunca ha abandonado la opción” de anexionarse Taiwán por la vía militar. Esta postura, reiteró, obliga a la isla a mantenerse en estado de alerta constante.
El ministro también advirtió que el presupuesto de defensa chino aumentará nuevamente en un 7 %, pese a que el crecimiento económico del país se sitúa por debajo del 5 %. “Esto demuestra que la amenaza derivada de su expansión militar sigue agravándose”, afirmó, según declaraciones recogidas por el diario United Daily News.
Estrategia de disuasión ante posible ofensiva
Ante este escenario, Taiwán apuesta por reforzar su capacidad de disuasión. Koo explicó que el objetivo es hacer que cualquier intento de ataque sea percibido como “altamente arriesgado” para Pekín.
El ministro advirtió que, si China continúa fortaleciendo su poder militar mientras Taiwán no mejora sus defensas, la probabilidad de una ofensiva podría aumentar de forma significativa. En cambio, una mayor preparación militar permitiría reducir el riesgo e incluso retrasar un eventual conflicto.
Tensión en la antesala de diálogo entre potencias
Las declaraciones se producen en un contexto geopolítico delicado, marcado por la posible reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, prevista en Pekín. El encuentro fue pospuesto debido a tensiones en Oriente Medio, pero se espera que la cuestión de Taiwán sea un punto central en la agenda.
Para China, la isla representa una “línea roja” en sus relaciones internacionales. Pekín considera a Taiwán como una parte inalienable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr su control.
Derecho a decidir su futuro
Por su parte, el Gobierno taiwanés rechaza firmemente esta postura y defiende que solo los 23 millones de habitantes de la isla tienen derecho a decidir su futuro político.
El creciente pulso entre ambas partes mantiene en vilo a la comunidad internacional, en un momento en que el equilibrio estratégico en Asia-Pacífico se vuelve cada vez más frágil.




