RESUMEN
El individuo humano, en el contexto del mundo que han creado las elites, inicia y se estructura por vía del razonamiento mecánico. Desde esa posición y dentro del todo social, se desarrolla la vida de la gente en forma sistémica en una existencia mecánica producida por mecanismos sutiles de apaciguamiento particular y general. En la realidad concreta, tienen gran parte del control y esperan perfeccionar el sistema a través de las nuevas tecnologías, las que han sido potenciadas con la aparición de la Inteligencia Artificial.
El sistema adiestra a las masas de estudiantes desde primeros niveles de escolaridad, para desarrollar la habilidad de identificar las partes que componen un sistema, con la finalidad de comprender, cómo estos interactúan para que el sistema funcione dentro de su dinámica natural.
Se sabe que las herramientas tecnológicas van configurando las formas de interacción social y desde su aplicación, se ido dando forma a la historia de la sociedad en que son aplicadas.
También se sabe, que la tecnología incide en la historia humana con mayor fuerza que las acciones protagonizadas por la gente. De igual forma se sabe, que la violencia suprime momentáneamente las rebeliones y que existen otros métodos que producen mayor productividad para suprimir rebeldías futuras. Han llegado tan lejos, que han logrado escuchar el canto del gallo dentro del cascaron del huevo, porque deben saber la forma en que cantará el gallo cuando esté fuera del huevo que le precede.
El canto del gallo evidencia la calidad de su coraje y para bajar esa calidad innata, se deben suprimir cualidades.
El mejor de los métodos para apaciguar los ánimos lo encontramos en el condicionamiento de la gente, se condicionan las mentes para guiar las actuaciones presentes y futuras. De esa forma pensar se coloca en una realidad que margina la rebeldía, escondiéndolas en la profundidad más recóndita del cerebro.
Por esa razón la familia, la escuela y la comunidad moldean a los niños desde el vientre de la madre, y sin darse cuenta van limitando las potencialidades innatas de los futuros ciudadanos.
El medioambiente ayuda con sus herramientas, facilitando la vida, acomodando a la gente, dopándolas a través de los medios de entretenimiento, de la alimentación, de la salud y del placer.
Nos arrellanamos en nuestra comodidad para que el televisor, la radio y las redes nos nutran con sus tóxicos mensajes. Una parte, entre los que me incluyo, eludimos algunas dosis del veneno, pero, solo escapamos por momentos, porque estamos entrampados en la telaraña social con el peso de los hijos, nietos y bisnietos sobre las espaldas.
La educación occidental es pésima, manipula en forma burda, acondiciona, reduce los ámbitos educativos, marcando limites en la adquisición de conocimiento, habilidades y destrezas. Va condenando a los que se dejan, al rigor de las exigencias del mercado, aprehendiéndose de competencias acorraladas.
Los estrategas desde la oscuridad lo hacen expresamente, a sabiendas de que un individuo sin educación critica, tiene límites en su futuro profesional, en su éxito ciudadano.
Lo peor de todo es, que, al reducir su capacidad cognitiva, lo condenan a no poder entender y mucho menos comprender su contexto, convirtiéndole en mediocre, haciéndolo dócil ante los propósitos de los que han diseñado ese mundo mecánico que hace del ciudadano una pieza de engranaje del sistema que le oprime.
Un individuo en esas condiciones no tiene voluntad ni necesidad de rebelarse contra el statu quo.
En el contexto actual, el sistema pone difícil a cualquier estudiante de capa social baja y hasta una parte importante de la “clase media” su acceso al conocimiento científico.
Con esto se aseguran la creación brechas decisivas entre las personas y la ciencia. A través de los medios de comunicación, en primer lugar, se aseguran de banalizar los contenidos y, en segundo lugar, nos empujan a la sinrazón de las redes digitales que manipulan a los conglomerados sociales.
Hace muchos años que tomaron bisturí para extirpar del currículo escolar básico y medio a la cívica, la religión y la filosofía.
Cero pensamientos, cero razonamientos, cero criticidades, para resultar en lo que tenemos hoy en el contexto social urbano. Han colonizado las mentes y las han llenado cuestiones intranscendentes e inútiles.
El mundo mecánico que nos imponen con alto grado de seducción mediática ha ido eliminando las cuestiones que han forjado nuestra cultura y han creado nuestro carácter. Han socavado y ridiculizado nuestras creencias, con todo el conjunto de partes vitales, sumamente serias y necesaria para la existencia del mundo que conocemos. Todo lo que era bueno para nosotros ha sido relegado por una parte de nuestros hijos y por casi la totalidad de nuestros nietos, los que ridiculizan nuestras costumbres y destruyen con sus actitudes y posturas toda la riqueza de nuestro acervo y folclor. Han marginado toda la cultura que, con tanto esfuerzo, sudor, lagrimas y sangre construyeron las generaciones que nos antecedieron en el tiempo y en el espacio geográfico.
Las nuevas generaciones levantan las banderas de los derechos y queman las banderas de los deberes, en nombre de su “libertad y su felicidad”. Son el producto de un mundo que se mecaniza en forma exponencial, porque han logrado suprimir la rebeldía de la juventud que era la que producía los cambios positivos del genero humano, respetando lo viejo sin dejar de imponer lo nuevo.
Por: Francisco Cruz Pascual.
