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13 de enero 2026
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OpiniónTomás D. Guzmán HernándezTomás D. Guzmán Hernández

Subsidios estatales y su coste social

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¿Cuándo tienen sentido los subsidios? Una pregunta de difícil y complicada respuesta para el gobierno que hace perder popularidad y trae muchos disgustos a la población sin distinción de clase social ya que afecta el bolsillo y la capacidad de compra de todos. Muchas veces la paz y el orden social se altera si se tocan algunos de ellos ya que los niveles de vida alcanzado por los trabajadores impiden su eliminación producto de una distribución desigual del crecimiento económico. Para los tomadores de las decisiones ¿qué vamos a disminuir o que vamos a aumentar, a quiénes cuándo, ¿cómo, gradualidad, fechas, etc?

El impacto de los subsidios en la desigualdad presenta muchos inconvenientes por ejemplo el de la energía eléctrica que afecta seriamente las finanzas estatales en casi 2 mil millones (1,800) de dólares al año y que se requiere de su recorte con urgencia para elevar los niveles de la inversión pública es decir el gasto de capital principal motor del desarrollo.

Quitarlo significa una revolución social. Éste está orientado a ayudar a los hogares de bajos ingresos. Pero como ocurre representa un drenaje si se incluyen a todos los sectores y a personas que pueden pagarlo. Los subsidios al gas mensualmente se traducen a un promedio de 70 millones de pesos, conjuntamente con la tarjeta Supérate (297 millones de pesos) sumados son unos 366,88 millones de pesos

El gasto mensual regular de la tarjeta Supérate es de RD$1,650 para familias pobres, beneficiando a aproximadamente 1.65 millones de familias, aunque ha habido bonos extras, como en diciembre de 2025, que sumaron hasta RD$3,150. El número de beneficiarios ha variado, pero ronda los 1.5 a 1.7 millones de hogares que reciben el subsidio de alimentación, con cifras que superaron los 1.49 millones a finales de 2024) para un total aproximado conjunto de 4,402.56 millones de pesos anuales.

En muchas ocasiones los subsidios exacerban la desigualdad por problema de focalización y sus controles adecuados. El subsidio a la energía eléctrico debe ser solo a los hogares de niveles de consumo de 500 watts promedio mensual por citar un ejemplo.

En República Dominicana, el subsidio eléctrico es un esquema escalonado que protege a los hogares de bajo consumo, donde el Estado cubre una parte significativa del costo real de la energía (que ronda los RD$14.55/kWh), absorbiendo hasta un 57% o más para los consumos menores a 200 kWh, mientras que tarifas más altas (por encima de 300 kWh) pagan precios más cercanos al costo real para fomentar el ahorro, siendo este un gasto fiscal importante para el gobierno. “Listín Diario El subsidio del Estado mantiene el kilovatio hora residencial a la mitad de su costo real”.

“El Estado está absorbiendo RD$8.38 por cada kilovatio hora (kWh) consumido en ese tramo, cubriendo más del 57% del costo total para proteger a los hogares de menor consumo”.

El impacto sobre la desigualdad es tal que con este subsidio se benefician siete veces más a los hogares del 20% superior, que al 20% inferior lo que implica pérdidas de ingresos por este renglón. En realidad, los subsidios que no abordan las imperfecciones del mercado suelen distorsionar los precios, provocando mala asignación de capitales escasos que frenan el desarrollo de la nación.

El subsidio a los combustibles (ley 112-00) para vehículos de motor a los consumidores de los derivados de petróleo (gasolina regular, premium, GLP, gasoil, etc) es compensado por diferencias de precios semanalmente dejando dividendos para el gobierno. Alrededor de 100 mil millones de pesos en su recaudación aproximadamente.

Es urgente facilitar el uso de las energías alternativas o sea no dependiente de los combustibles fósiles. Mecanizar nuestra agricultura es una tarea pendiente en los próximos años que eviten importaciones de alimentos y que sostengan comida abundante y barata para la población a través de la mejora de la eficiencia.

Las estrategias de reducciones de los subsidios suelen ser poco atractiva políticamente hablando porque a menudo implican elevar precios de bienes y servicios (como el transporte, por ejemplo) o de los alimentos que no son gravados por los impuestos regulares, lo cual golpea directamente el bolsillo de los consumidores.

Por lo regular generan protestas y ante la presión de grupos populares los gobiernos ceden, por el interés general. Para llevar a cabo un desmonte los gobiernos trazan estrategias de reforma integral que especifiquen claramente tramos y segmentos a evaluarse en el largo plazo y en la evaluación de los precios y su alcance a través de una comunicación efectiva que muestren cómo el desmonte se aplicará.

Esas reducciones por lo regular son graduales, que otorgue tiempo a los consumidores y las empresas a su adaptación para proteger estrictamente a los hogares más vulnerables esenciales para superar la oposición a dichas reformas.

En conclusión, reformar subsidios no es tarea fácil, pero en muchos países el de la energía eléctrica ocupa el lugar principal y se ha logrado a pesar de que elevan los precios internos. Reflejar los verdaderos costos mediante eliminación del peso de los combustibles en este servicio es clave para cumplir mejorar la inversión pública que realmente es la bujía impulsora del desarrollo.


El autor es economista.

Por Tomás D. Guzmán Hernández

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