Spurs y Aldridge firman una extensión de 3 años y 72,3 millones de dólares

Por El Nuevo Diario lunes 16 de octubre, 2017

EL NUEVO DIARIO.- Otra piedra que vincula su futuro a San Antonio Spurs; a esa cultura ganadora que les ha llevado a no perderse una edición de playoffs desde 1998. La entidad tejana y LaMarcus Aldridge han alcanzado finalmente un acuerdo para extender el contrato del ala-pívot por tres temporadas y 72,3 millones de dólares, afirma Shams Charania de The Vertical.

Con esta decisión Aldridge evita ser agente libre el próximo verano y se asegura su permanencia en la franquicia de Texas al menos hasta 2021, ya que la extensión no entrará en vigor hasta la campaña 2019-20. Esto es posible gracias a que posee una opción de jugador (de 22,3 millones de dólares) para la temporada 2018-19 que, según explica Adrian Wojnarowski de ESPN, ejercerá haciendo que el nuevo acuerdo no entre en vigor hasta verano de 2019. Así, la extensión de tres años se divide en uno de option player y dos de un nuevo acuerdo.

La renovación, la cual incluye que la tercera temporada sea parcialmente garantizada, llega antes del primer salto inicial pese a que no había prisas para ello, ya que en el caso de Aldridge, y al contrario de los jugadores elegidos en el Draft de 2014 o los veteranos designados para firmar el supermáximo, San Antonio tenía de margen hasta el próximo 30 junio para cerrar el acuerdo.

La extensión supone sin duda un voto de confianza por parte de los de Texas. Si bien no es ya el jugador franquicia que exhibía orgulloso los colores de Portland, Aldridge está perfectamente inyectado en el contexto de San Antonio. 17,3 puntos y 7,3 rebotes —cifras más bajas desde su temporada sophomore— la pasada temporada esconden dos lecturas de su rendimiento: por un lado se espera más de él en San Antonio, pero al mismo tiempo está cada vez más inmerso en la cultura de Gregg Popovich, en la que solo sobresale numéricamente Kawhi Leonard.

Precisamente los Spurs evolucionaron el pasado curso hacia el Leonard-sistema. Desechando la formidable producción cooperativa de hace unos pocos años, el sistema del equipo tejano cada vez circula menos y depende más del IQ y buenaventura de Kawhi. En ese ecosistema, Aldridge es la segunda espada y hombre interior más potente del equipo. Su adaptación tras dos años en San Antonio es buena, pero podría ser mejor. Se exigirá más de él en las temporadas venideras.

¿Adiós al descontento?

LaMarcus Aldridge cambió Portland por San Antonio hace dos veranos, y con tal mudanza ganó un poder competitivo inimaginable. También perdió peso individual, pues ya no fue más el jugador franquicia que sí exponía en Oregón. Y precisamente esa falta de liderazgo ha sido motivo de fricciones entre Aldridge y sus días en los Spurs.

El propio jugador lo había explicado: quería más balones, más responsabilidad, mayor apuesta por jugadas pensadas desde el interior de la cancha, más jugadas diseñadas para que él fuera importante. En definitiva, Aldridge quería que se contase más con él y con sus acciones en cancha. Se supone que, tras cerrar la extensión de su contrato, el ala-pívot de San Antonio ha dejado atrás sus reclamaciones a los sistemas de Popovich.

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