RESUMEN
En 2023, la República Dominicana registró 1,949 muertes por accidentes de tránsito, lo que representa el 42 % de todas las muertes accidentales y violentas del país, según la Oficina Nacional de Estadística. No es solo un número: son vidas truncadas, familias rotas y un costo humano que nos coloca, a nivel mundial, entre los países con las tasas de mortalidad vial más altas —hasta 65 muertes por cada 100,000 habitantes. Esto, simplemente, no puede seguir así.
¿Qué es el SOAT?
El Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) es un mecanismo pensado para garantizar atención médica inmediata a las víctimas, sin importar quién tuvo la culpa. En países como Perú, Colombia y Bolivia, cubre gastos médicos, indemnizaciones por incapacidad y compensación en caso de fallecimiento, sin burocracia ni juicios interminables. Incluso Brasil, con su SPVAT, opera con una lógica similar.
En Colombia, circular sin SOAT es jugar a la ruleta rusa financiera: la multa es alta, el vehículo es retenido, y la cobertura cuando se tiene, garantiza atención y compensación total. Sin embargo, solo el 39 % de las motos está al día, lo que sobrecarga el sistema de salud.
En Perú, incluso el SOAT electrónico asegura atención inmediata y sin trabas. Brasil, por su parte, lo mantiene aunque con tarifas de las más elevadas de la región.
Un mapa regional que habla claro
Más de 14 países en América Latina cuentan con seguros obligatorios para vehículos. Algunos, como Chile y Bolivia, lo ofrecen a precios muy accesibles; otros, como Brasil, llegan a superar los USD 500 para autos. En Centroamérica, países como El Salvador, Guatemala y Honduras aún carecen de este tipo de seguro, lo que obliga a que el Estado asuma la factura de las víctimas.
La urgencia dominicana
En nuestro país, cada día mueren entre 8 y 9 personas en accidentes de tránsito. El 68 % son motociclistas, y en 2024, el 41,7 % de las muertes accidentales y violentas se debió a siniestros viales. Esto no es solo un problema de tránsito: es un desafío de salud pública, de seguridad ciudadana y hasta de competitividad para sectores como el turismo.
Diseñar un SOAT para nosotros
Podemos inspirarnos en el Pacto Nacional por la Seguridad Vial impulsado por la OPS, que propone sanciones efectivas, campañas educativas y fiscalización inteligente. Un SOAT dominicano debería incluir:
- Cobertura médica, funeraria e indemnización por incapacidad.
- Renovación anual obligatoria.
- Tarifas ajustadas al poder adquisitivo local.
- Fiscalización tecnológica que evite evasión.
Un contrato social con nuestras calles
Recuerdo a Juan, motoconchista de San Cristóbal, que tras un accidente pasó tres días esperando atención porque nadie quería asumir los costos. Un SOAT le habría salvado tiempo, dinero y salud.
Un país que no protege a sus víctimas no puede pretender reducir la tragedia vial.
El SOAT no es solo un seguro: es nuestro chaleco salvavidas en el asfalto, la promesa de que, si algo nos ocurre, no quedaremos abandonados en el kilómetro cero de nuestra suerte.
