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6 de abril 2026
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OpiniónJulián PadillaJulián Padilla

Sistema penal colapsado: ¿Ampliar, despenalizar, acuerdos?

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RESUMEN

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Los cambios que se siguen sucediendo a nivel mundial, ejercen una presión inaudita sobre las sociedades y generan, mayor ansiedad, incertidumbre, estrés y una necesidad imperiosa de hacer cualquier cosa para sobrevivir.

Si desde las últimas décadas se tenía una sociedad totalmente enfocada en ser competitiva y donde desplazar al otro a cualquier costo no era cosa extraña, hoy en día, la presión por sobrevivir pone en peligro a la sociedad completa, pues los ciclos de vida y obsolescencia se aceleran, incrementándose la tasa de quiebra de nuevos emprendimientos, produciéndose mayor desplazamientos y rotación de personal por otro lado y sumamos a esto, una crisis económica que da más presión a las economías del todo el planeta.

Ningún país puede en estos momentos declarar con alegría que está libre de crisis en sus economías, y que por lo tanto no tiene ese estrés en su desempeño y crecimiento económico.
Todo esto crea un escenario donde la gente está más propensa a cometer delitos, estando los mismos penalizados y por lo tanto demandando la atención permanente de los tribunales y por ello sobre cargándose el sistema de casos, que serian imposibles procesar y evacuar con la rapidez deseada.

El cuello de botella existe en cualquier proceso y gestión, donde la cantidad de demanda es muy superior a la velocidad de respuesta del sistema que opera. Eso produce paradas, re procesos, errores, y dilaciones que acumulan mas y mas casos, sin la posibilidad de atender de manera oportuna y efectiva los mismos.

Desde esta óptica, tiene sentido lo dicho por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, de la existencia de un gran cumulo de casos que no son atendidos con la velocidad deseada, ya que no se cuenta con una capacidad de respuesta acorde con la demanda inducida por los casos emergentes.

Con la legislación vigente, entonces se pueden perder oportunidades de hacer justicia, o colocar a las partes de un proceso en desventaja frente a la otra o en un estado de indefensión, o que sencillamente no tenga aplicabilidad aquello que implica el recibir justicia oportuna.

Esto sin citar las realidades económicas que envuelven todos los casos penales en el país, donde prácticamente quien no tiene recursos lleva todas las de perder en cualquier proceso penal. Solo las personas que cuentan con recursos tienen un real acceso a la justicia en la nación dominicana.

Entonces partiendo de estas realidades, hablar de un sistema penal colapsado, no solo deja mucho que desear, sino que marca un gran reto para la sociedad dominicana, sobre todo para los que lideran cambios significativos en la economía y la misma sociedad, para que consideren los impactos sociales, económicos, sicológicos y emocionales, que muchas veces se generan fruto de cambios trascendentales de paradigmas.

La responsabilidad social debe llegar hasta ahí, y esto abre necesariamente la puerta para el dialogo entre los principales actores que inciden en la economía, pues dosificar medidas, cambios, nuevas formas de actuar y de paradigmas, podría ser lo más conveniente, para mitigar los riesgos de daños que sabemos podemos ocasionar.

En la medida en que empujamos mas a la gente a no poder ser productivo, quedar desempleados, no tener oportunidades reales para producir su sustento, sumamos más presión a la estabilidad y al clima de negocios general y a su vez, mas personas dan el salto a la criminalidad para salir de su estatus quo.

Esto así, mas personas delinquen, y se refuerza el circulo vicioso del estancamiento y colapso de los casos penales. Pues la mayoría de los casos que se relacionan con la necesidad de sobrevivir, infringen el código penal de alguna manera y requieren la atención permanente de los juzgados de instrucción.

Pero no solo el colapso se ve presionado por la cantidad de casos que se suman a la cola de lo pendiente de procesar, sino que también no se da abasto con el personal dedicado a estos menesteres, lo que invita a plantearse seriamente en una ampliación en el número de juzgados para poder desahogar el cumulo de casos que entran y se mantienen aún en proceso de atención.

Si nos ponemos a pensar, tenemos un círculo vicioso que mantiene colapsado el sistema. Por la entrada de nuevos casos, por la presión social de medidas impopulares, que a su vez genera más criminalidad, por la búsqueda de oportunidades haciendo lo que sea para sobrevivir, por la falta de capacidad disponible para atender a una velocidad normal los casos que diariamente se suscitan.

Romper con este círculo vicioso del colapso del sistema penal, implica pues, decisiones propias de corte financiero, pero por otro lado, el mitigar la presión social para no crear más caldo de cultivo de más personas sumándose a la delincuencia y a la criminalidad.Ampliar la capacidad de respuesta implica inversiones en infraestructura y en la inclusión de más personal. La otra alternativa que podría ayudar a mitigar implica el concurso del congreso nacional, para despenalizar una serie de situaciones e ilícitos. La tercera alternativa implicaría el llegar a acuerdos para una solución alternativa de conflictos.

En todos los casos citados, los procesos deben ser mejorados, simplificados y documentados correctamente, para que el logro del des congestionamiento de los procesos que causan el cuello de botella y el colapso del sistema, no riña con la aplicación correcta de justicia.


Por Julián Padilla

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