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5 de febrero 2026
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Sin Posibilidades de un Plan B

Todas las encuestas son coincidentes en que la reelección del presidente Danilo Medina será una realidad en la primera vuelta y por un amplio margen este 15 de mayo. Los estudios de mayor prestigio y rigurosamente científicos predicen una abrumadora victoria del candidato oficialista, en donde su más cercano contendor ocupa un lejano segundo lugar, […]

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RESUMEN

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Todas las encuestas son coincidentes en que la reelección del presidente Danilo Medina será una realidad en la primera vuelta y por un amplio margen este 15 de mayo. Los estudios de mayor prestigio y rigurosamente científicos predicen una abrumadora victoria del candidato oficialista, en donde su más cercano contendor ocupa un lejano segundo lugar, sin posibilidades de remontar su pésimo desempeño y sus negativos números estadísticos.

A pocos días de la fiesta de la democracia del país, Danilo Medina acaricia cómodamente el umbral de su segundo mandato con una cómoda ventaja que desde ahora predice su triunfo arrollador. Aun uniéndose toda la oposición, no alcanzaría ni remotamente el sitial electoral que mantiene Medina, candidato de una coalición de partidos y movimientos que le apoyan.

Algunas voces interesadas aviesamente persiguen atribuir la gran popularidad del aspirante morado a supuestas vallas propagandística, o a presuntas campañas mediáticas, como si esos factores incidieran en la decisión de la gente, pasando por alto que la historia política dominicana ha contado con una caterva de ejemplos de candidatos y candidatas que han utilizado bastante el recurso de la propaganda, obteniendo como resultado números adversos a su causa.

El doctor José Francisco Peña Gómez le atribuyó la derrota de la candidatura del licenciado Jacobo Majluta en 1986 al querer sustentar sus aspiraciones en simples spot de televisión, que a la postre lo llevaron a perder la contienda electoral de entonces. En el caso de Danilo Medina, hay una diametral diferencia, y su candidatura está conformada por hechos y realizaciones que lo hacen un interlocutor válido al momento de ponderar propuestas gubernamentales.

La descomunal obra de gobierno realizada por Medina en su primer mandato lo sitúa como uno de los pocos estadistas que ha sentado las bases del desarrollo y el progreso del país. Como verbigracia está el crecimiento económico reconocido por todos los organismos internacionales. Todo eso a pesar de la severa crisis que golpea a todo el planeta. Asimismo, la revolución educativa que entre sus logros está la casi eliminación del cáncer del analfabetismo. Igualmente las decenas de obras de infraestructuras en toda la geografía nacional son testigos fehacientes de su trabajo para encauzar la nación por caminos de modernización.

Esos son factores que pesan mucho a la hora de la población decidirse por un determinado candidato o candidata para dirigir los destinos de nuestra patria. Esas son las variables que hacen que la gente exprese su deseo de sufragar por la continuidad de los avances económicos y sociales que exhibe el país.

La oposición sabe a ciencia cierta de que la obra gubernamental de Medina es insoslayable y que todas esas realizaciones son las que la ciudadanía tomará en cuenta el próximo 15 de mayo. No valieron spot ni campañas que buscaban disminuir la popularidad del candidato reeleccionista. Resultó infructuosa la búsqueda de enfrentamientos estériles que solo pusieron en peligro vidas y bienes de personas inocentes. En síntesis: A la oposición política nada le ha dado resultado, y la obra de gobierno ha sido la mejor carta de presentación danilista. Es por eso que Danilo se levanta incólume ante la desacertada estrategia de los partidos opositores, y su popularidad una realidad percibida a simple vista.

La coyuntura electoral le es adversa a la oposición. No implementaron estrategias que le permitieran sintonizar con la gente. Sin embargo, el querer implementar un macabro plan B, como erróneamente se dice están planteando algunos, le acarrearía el rechazo total del pueblo, que ha seleccionado las elecciones nacionales como el escenario idóneo para aceptar u oponerse a un determinado proyecto político, y el voto directo como la vía para lograr la gobernabilidad. Cualquier otra cosa es simple aventura.

Si algunos estrategas están acariciando esa posibilidad, desde ahora deben saber que será fallida, pues la democracia es la mejor manera de dirimir las contradicciones. Lo más recomendable para esas voces agoreras es comenzar desde ya recomponer su plataforma partidaria con miras al año 2020. Si se hacen una autocrítica profunda y de ahí elaboran políticas que le permitan movilizar al pueblo, estoy seguro de que los resultados se verán en el menor tiempo posible. Salirse de ese escenario lo que le crearía una mayor crisis y le generaría la repulsa mayoritaria del pueblo dominicano.

Por ELVIS VALOY