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15 de febrero 2026
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OpiniónMiguel CanóMiguel Canó

Sin estructuras no hay victorias

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RESUMEN

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En política, las encuestas entusiasman, pero las estructuras deciden. Un titular puede emocionar, un “trending topic” puede llamar la atención y una imagen bien trabajada puede generar simpatías. Pero cuando se trata de ganar elecciones internas en los partidos, lo que realmente pesa es la estructura que sostiene al aspirante.

Cada presidente de comité, cada enlace de zona, cada legislador representa mucho más que un voto: Un partido es, ante todo, una red de dirigentes. Son ellos quienes conocen las comunidades, quienes organizan la logística, quienes movilizan a la gente el día de la votación. representa una base, una maquinaria, una capacidad real de incidir en el resultado. Sin esa red activa, ningún proyecto político puede pasar de discurso a realidad.

El error de algunos aspirantes ha sido creer que con buena imagen pública o presencia mediática es suficiente. Pero los partidos políticos no se construyen en estudios de televisión ni en oficinas refrigeradas. Se construyen en la calle, en el contacto directo con los líderes locales, en la cercanía con quienes día a día sostienen la vida partidaria.

La simpatía genera atención, pero solo las estructuras convierten esa atención en votos reales. Las encuestas pueden dibujar escenarios, pero son las estructuras las que convierten aspiraciones en candidaturas. La política interna sigue siendo un terreno donde las emociones importan, pero la organización y la disciplina definen.

Basta mirar la historia reciente: las candidaturas que triunfan en los procesos internos son aquellas que cuentan con una red de dirigentes convencidos, comprometidos y en movimiento. El candidato que no cultiva esa relación termina quedándose solo con la simpatía de algunos, pero sin el respaldo necesario para competir. La política es contacto, cercanía, confianza construida en el tiempo.

Un aspirante sin dirigentes es solo un buen deseo. Y un líder que no construye estructuras difícilmente llegue a ser candidato presidencial. Porque en política, como en la vida, los sueños sin cimientos terminan desmoronándose. El próximo ciclo electoral será, una vez más, la confirmación de una regla básica: se imponen las candidaturas con raíces, no las figuras aisladas.

La distancia con la dirigencia puede dar tranquilidad mediática, pero cobra un precio muy alto en el terreno político. Y es que al final del día, el voto que decide no es el de la encuesta ni el del comentario en redes, sino el que los dirigentes mueven en cada barrio, en cada comunidad, en cada provincia.


Por Miguel Cano
Especialista en marketing y gestión de proyectos públicos
Columnista de opinión en El Nuevo Diario.

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