RESUMEN
En muchos aspectos José Francisco Peña Gómez fue el más visionario de los políticos dominicanos de los tiempos modernos. Falsa modestia aparte, calificaba esa virtud como la capacidad para ver más allá de la curva, es decir, allende el presente de sus análisis.
Un razonamiento que solía hacer, como parte de su interés en el desarrollo integral de nuestro pueblo, era la importancia y urgencia de mejorar la calidad de la educación dominicana, y al respecto citaba el ejemplo de los extraordinarios avances, las ventajas, que hace unos 30 años nos llevaba Cuba.
Sostenía el que también fue el más extraordinario líder de masas dominicano, que con la calidad y cantidad de profesionales y técnicos que formaba Cuba, cuando en la hermana isla llegara la democracia nuestro país se quedaría corto para competir con ellos en desarrollo tecnológico, y en capacidad de para dar cabida de calidad a la inversión extranjera y al turismo de la región.
Algunos de los buenos profesionales que formó han tenido que salir al exilio profesional a realizarse. Aquí recibimos los beneficios de acoger con admiración, cariño y gratitud a muchos de ellos, sobre todo a profesionales de la salud.
Hoy, cuando la realidad cubana llegó a lo que entonces Peña vislumbraba tras la curva, la revolución ha hecho involucionar al pueblo cubano no sólo coartando sus libertades sino también su potencial en muchos aspectos.
Republica Dominicana, en cambio, aún con su rezagado modelo de desarrollo, ha venido formando una fuerte estructura de cuadros técnicos y profesionales sobre los que descansa la industria, los avances tecnológicos, especialmente en telecomunicaciones y en general en los atisbos de modernización que registramos.
Ahora que el gobierno de Cuba condena a sus hijos hasta a 18 años de prisión por razones de conciencia, por causas estrictamente políticas, Peña deploraría cómo la revolución cubana asfixia a su pueblo.
Y viendo tras la curva reconocería que nuestra débil e imperfecta y tantas veces injusta democracia, ha reportado mayores oportunidades de bienestar para el pueblo, y nos coloca en mejores condiciones para luchar por el avance individual y social, incluso para dar respuestas al turismo, a la inversión y al desarrollo.
Pero por pedazos de furtivos documentales que graban visitantes vemos que la calle cubana se hartó de coartaciones y limitaciones y que pronto los hijos de José Martí y Máximo Gómez cantarán su Patria o Vida por todos los aires del caribe, que tanto los quiere.
Por Nelson Marte
