RESUMEN
Triste, apesadumbrado, perdido, dando tumbos y encorvado por el dolor de sus desprecios.
De rodillas a Dios rogué que intercediera, que hablara con ella, que le contará de mi congoja, de mi sufrir, y de ésta angustia que no me deja.
Que por favor le convenciera, que su corazón tocara, que su carácter amansara, que su orgullo doblegara, para que ella me sonriera.
Dijo que en él confiara, que en sus manos todo dejara, y que no me preocupara, que la fe mueve montañas.
Pero el tiempo lento pasa, y no sé cuanto más soporte. Hago crisis, y desespero, dando mente y haciendo “cocote”.
Pienso que tal vez, Dios, ha estado muy ocupado, porque al igual que yo, muchos andan atareado.
A lo mejor ya Dios, con ella conversó, y su divina mediación, de seguro rechazó.
O al ver su cara de enojo, no supo como entrarle, y prefirió no decirle nada, y es por eso que quizás Dios, ya ni me coje la llamada.
Ya no se que voy hacer. Mi esperanza se esfumó, porque si Dios no pudo con ella…
¡Ahora yo! “toy apurao”.
Con Dios siempre, a sus pies.
