RESUMEN
«Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos» (Juan 15:13)
La Semana Santa tiene un profundo significado espiritual y humano para el pueblo dominicano. Es un tiempo de silencio, oración y memoria viva del sacrificio de Jesucristo. Cada año, el Viernes Santo nos invita a mirar hacia la cruz, no con tristeza vacía, sino con la esperanza que brota del amor redentor y del compromiso con una vida mejor para todos.
Este tiempo sagrado me transporta a mi niñez en el colegio San Bartolomé de mi natal Neiba.
Allí, bajo la guía amorosa de Sor María Elena y de mis maestras Eva Vásquez, Luz María Acosta (que en paz descansen) y Leída Cuevas, todas mujeres formadas en la fe católica, aprendí que la religión no es solo doctrina, sino servicio, ejemplo y entrega. Aquel ambiente de formación cristiana sembró en mí, valores que hoy reconozco como fundamentales, de ahí mi creencia en la solidaridad, el respeto al prójimo y el compromiso con el bien común.
Por eso celebro y comparto el mensaje emitido por el partido Fuerza del Pueblo con motivo del Viernes Santo. Nos recuerda que este es un día para la reflexión, el perdón y la renovación de nuestras convicciones más profundas. Nos anima a vivir con mayor amor, compasión y esperanza, y a construir una sociedad guiada por la paz y la fraternidad.
Nuestra patria enfrenta desafíos serios. Persisten la desigualdad, la pobreza, la violencia y la exclusión. Pero también hay un pueblo que cree, que lucha y que no ha perdido la fe. En esta Semana Santa, el sacrificio de Cristo debe inspirarnos no solo a mirar hacia dentro, sino también a actuar hacia afuera, hacia nuestros barrios, nuestras comunidades, hacia los más necesitados.
No basta con recordar la Pasión de Cristo en la liturgia; debemos encarnarla en nuestra vida pública y cotidiana. La cruz es también símbolo de las cargas que llevan los más humildes, y el mensaje de resurrección es promesa de que siempre es posible levantarse, reconstruir y transformar.
Que este tiempo nos anime a ser mejores ciudadanos, mejores cristianos, mejores dominicanos. Que, como pueblo, en unidad de fe y de propósito, sigamos construyendo una patria, humana, fraterna, y más justa para todos.
Por: José Peña Santana.
