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13 de enero 2026
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OpiniónValerio GarcíaValerio García

Seguridad y sociedad: La hybris

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Las organizaciones, de forma permanente, están expuestas a los conflictos y las luchas de egos e intereses. Ninguna institución puede escapar a la dinámica en la que sus integrantes buscan imponerse y asumir posiciones de jerarquías.

Las razones de las confrontaciones por el poder en una organización pueden ser múltiples, entre ellas las apelaciones a la experiencia, la capacidad, la participación, el esfuerzo, los niveles de inversión y el vínculo primario.

Haciendo un símil con la Polemología del sociólogo francés Gastón Bouthoul, los conflictos humanos se originan de un providencialismo romántico que cada uno interpreta a su manera, buscando su mayor gloria personal.

A lo largo de la historia, se han identificado algunos síndromes del ego considerados peligrosos y que ya hemos abordado en artículos anteriores. En este apartado reiteramos el origen de estas distorsiones producto del ego. La hybris.

Proveniente de las tragedias griegas, la hybris era el defecto fatal de los héroes, un exceso de orgullo, arrogancia o confianza, una actitud imprudente y temeraria que ignoraba las advertencias al creerse favorecidos por los dioses.

El peligro de estar poseídos por la hybris es que genera un exceso de confianza en la propia grandeza, que conduce a la persona a creerse intocable, a desafiar las leyes, las normas morales y hasta los límites divinos.

Podemos identificar destellos de hybris en muchas personas que ocupan cargos públicos de poder. Ciegos ante la realidad y las posibles consecuencias de sus actos, dan una sensación de invencibilidad; se creen eternos en los puestos y exentos de que en el futuro cercano les apliquen las mismas reglas que aplican a los demás.

«La hybris de los dioses antiguos a menudo precedía a su caída estrepitosa».

Por: Valerio García. 

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