RESUMEN
La palabra “ego” se refiere simplemente al “yo”, uno de los términos más estudiados a lo largo de la historia y que ha adquirido connotaciones diversas en el ámbito de la psicología y la filosofía.
Para Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, el ego es una de las instancias psíquicas que median entre los impulsos instintivos y la realidad externa. En filosofía, hay que mencionar a René Descartes y a Jean-Paul Sartre. Para el primero, el ego es una entidad pensante separada del mundo exterior, mientras que Sartre lo considera como una construcción social.
En definitiva, el ego ha evolucionado para abarcar conceptos complejos relacionados con la identidad, la conciencia y la autoestima; aunque en la vida cotidiana, un ego elevado se asocia con frecuencia a la arrogancia, la presunción o la falta de humildad, esto es, un sentido exagerado de la propia importancia personal.
Ahora que se impone la era de las tecnologías y la inteligencia artificial para las evaluaciones médicas y el análisis psicológico; dada la necesidad de regular las emociones y promover la salud mental, sería de mucha ayuda contar con un “egonómetro”, un aparato, sistema o herramienta que pueda medir el nivel saludable del ego que puede gestionar un individuo sin hacer ni hacerse daño.
Hay que estar consciente de que medir el ego es un proceso muy complejo, ya que el yo no es una entidad física. Crear un instrumento que pueda medir el ego con precisión y ayudar a mejorar la salud mental de la sociedad sería el mayor avance de la humanidad.
Dentro de los componentes de un posible “egonómetro” se podrían incluir diferentes dimensiones del ego a partir de una escala de autoevaluación con criterios como:
1. Necesidad de validación externa.
2. Tendencia a compararse con otros.
3. Dificultad para aceptar críticas.
4. Inclinación a la arrogancia.
5. Capacidad para ser empático.
6. El uso excesivo del yo.
7. Frecuencia con la que una persona interrumpe en una conversación.
8. Necesidad de tener siempre la razón.
9. El tiempo que dedica a hablar de sí mismo en comparación con el tiempo que dedica a escuchar.
10. Nivel de negatividad hacia las opiniones de los demás.
Un “egonómetro” debe ser capaz de medir patrones de pensamiento y comportamiento, pero la evaluación del ego debe realizarse con sensibilidad, compasión y respeto. El objetivo no es juzgar a las personas, sino ayudarlas a comprenderse mejor a sí mismas.
¡Has pensado en tu nivel de ego!
P.D. Existen instrumentos psicológicos, cuestionarios y test utilizados para medir la personalidad y el ego, como es la UC-Ego Undercontrol Scale.
Por: Valerio García Reyes.
