RESUMEN
Gran furor ha causado la serie de Netflix “La casa de Papel” en toda América Latina y Europa, conquistando la atención de jóvenes y adultos, es tal su incidencia que delincuentes comunes están utilizando las máscaras de Salvador de Dalí para efectuar sus fechorías, del mismo modo que el grupo cubre sus identidades y sus rehenes. Más que hacer un análisis cinematográfico de la saga, nuestro interés se enmarca en tocar algunos aspectos sobre seguridad y un enfoque “filosófico” de la sociedad actual.
En todo el transcurso de la trama se destaca el factor inteligencia a través de un personaje llamado “el profesor” cuyo padre murió en el intento de un asalto bancario, este hecho marcó su vida, y le sirvió de motivación para forjar una idea similar y honrar a su progenitor con un plan perfecto, a juzgar por los resultados. Luego del reclutamiento de los miembros del grupo, sobre la base de un perfil y la sustitución de sus nombres por ciudades del nuevo mundo, reciben un entrenamiento partiendo de hipotéticos escenarios y su reacción ante cada caso.
La parte de inteligencia operativa es liderada por Berlín, el personaje de sangre fría y quien es el hilo conductor entre el profesor y los demás miembros. El uso de la tecnología para la ejecución del plan se destaca considerablemente y aquí queremos conectar con la realidad actual y hacer un llamado a la reflexión. En marzo del 2016 el Banco Interamericano de Desarrollo presentó un informe de Seguridad Cibernética para América Latina, y en el caso específico de la República Dominicana salen a relucir el hecho de que no tenemos una estrategia nacional de seguridad en la materia, y la vez carecemos de una política de defensa cibernética.
El documento también señala la falta de un equipo o centro de respuestas rápidas ante un ataque cibernético, pues en la actualidad el país se auxilia regularmente de la INTERPOL. El BID inicia con esta pregunta ¿Estamos preparados en América Latina y el Caribe? Y establece que este tipo de delitos nos cuestan alrededor de US$90.000 millones al año, la interrogante para nosotros sigue latente, a dos años de la presentación de esta investigación.
Volviendo a la serie de ficción “La casa de Papel” toda la preparación y fases del plan se desarrolló espacio de aprendizaje o sea en una aula con sus butacas tradicionales, allí los integrantes del grupo absorbieron todos los pormenores y detalles del “golpe” y cabe destacar que en su entrenamiento pusieron en práctica la capacidad de respuestas ante diferentes escenarios, lo que nos invita a re-pensar la formación en las academias policiales, como señalamos en un artículo anterior.
El “profesor” como actor principal de la película nos indica con su formidable actuación que las mutaciones delincuenciales en su estructura celular son cada vez, más inteligente. Esto nos retrotrae una necesidad real en nuestro país y es la aprobación del Proyecto de Ley del Sistema de Inteligencia que define el ámbito de aplicación de la inteligencia delictiva, militar y estratégica como subsistemas y así hacer frente a las distintas manifestaciones del crimen organizado.
Retornando a los súper héroes españoles de la Casa de Papel, en el capítulo nueve de la segunda temporada: Raquel la oficial policial y figura central en la solución del caso, conversando con un compañero le confiesa que tiene un dilema, “Yo ya no sé quiénes son los buenos y quienes son los malos”. Si observamos los últimos comportamientos y hechos trágicos ocurridos en esta isla, podemos llegar a la conclusión de estamos viviendo una crisis de identidad, que está azotando a la sociedad y sigilosamente penetra las estructuras del Estado.
En el Evangelio según San Mateo 13, 24-43, narra la parábola de como el enemigo sembró encima cizaña entre el trigo, en toda nuestra existencia estaremos entre lo bueno y lo malo, cada día debemos demostrar lo que somos en términos personales y como sociedad nos corresponde enfrentar la maldad con que actúa la criminalidad, e inculcar a nuestros hijos los valores morales y éticos que nos permiten vivir en paz, y cuidar su salud mental de la constante publicidad negativa que por diferentes vías y medios los ataca.
Por Kelvin Jiménez
