RESUMEN
El Colegio Médico Dominicano (CMD) continúa alzando su voz en lo que parece ser una lucha eterna con las Aseguradoras de Riesgo de Salud (ARS). Esta vez reclaman, entre otras cosas, una ampliación del catálogo de cobertura, inclusión de cobertura a salud mental y otras especialidades, así como mayor cobertura de servicios que faciliten la atención médica de poblaciones vulnerables. En un tono personal, quién se estaciona en la entrada de mi oficina un día cualquiera, entra a mis redes sociales, o navega los tweets enviados a las instituciones e intermediarios de ayuda social, podrá detectar de inmediato las vastas limitaciones de las coberturas actuales, llevando a estas personas a depender de la ayuda social y comunitaria.
Y aquí les invito a reflexionar si es que son tan descabelladas estas solicitudes que hace el CMD, o si no son solicitudes a las cuales las autoridades de salud y la población general deberían estar haciendo eco para favorecer la salud de la población dominicana. En la medida en que estas solicitudes no sean factibles económicamente, como se ha alegado en ocasiones por las ARS, pues sería de interés público escuchar las contrapropuestas de este mismo sector y cuáles son aquellos elementos que hacen falta para cumplir con esta cobertura. A partir de aquí, queda la pelota en la cancha de las autoridades de salud para garantizar que estos elementos se den y así brindar una salud digna a toda la población.
Por otra parte, entre los reclamos del CMD se encuentra la mejora de las tarifas de los honorarios de los profesionales de salud. Si bien es cierto que estos honorarios han sido aumentados progresivamente por el Consejo Nacional de Seguridad Social en respuesta a los reclamos del CMD, con un último incremento en enero de 2023, es preocupante la naturaleza reactiva de estos aumentos. Urge que el catálogo de cobertura y las tarifas mínimas de honorarios profesionales sean documentos vivos, en constante evolución, que reflejen en tiempo real los avances de la medicina y los efectos de la inflación.
Ante las críticas al CMD por su llamado a un paro en los servicios médicos, y las exigencias de que “los médicos no antepongan sus intereses personales sobre los de toda la población”, es apropiado preguntarse si no se están valiendo del compromiso humano y moral inherente al oficio médico sin hacerles la misma exigencia al sector empresarial. A fin de cuentas, tan inestable no puede estar una industria cuyos beneficios ascienden los 2,000 millones de pesos anuales.
Es evidente que cualquier solución al tranque actual no vendrá a partir de la buena voluntad de los involucrados, sino más bien de regulaciones y procesos robustos y sostenibles establecidos por el gobierno con miras a mejorar la salud y calidad de vida de la población. De esta forma, el Plan Estratégico de Salud 2030 sería el escenario ideal para incorporar estas mejoras y que el actual gobierno pueda dejar entre sus logros el tan necesitado fortalecimiento del sistema de seguridad social. Como un agente comunitario activo de ayuda social, reconozco la necesidad y urgencia de fortalecer los servicios de cobertura, para evitar que la salud de una gran mayoría de la población dominicana dependa de la suerte de tener contacto o no con un ente de ayuda social, atentando así contra la dignidad de la persona.
Dr. Luis Cruz
