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31 de enero 2026
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OpiniónAlejandro A. TagliaviniAlejandro A. Tagliavini

¿Se profundiza la recesión?

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RESUMEN

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Desde el punto de vista teórico no hay dudas de que la caída de la economía va camino de profundizarse, pero el veredicto lo dará el mercado.

A ver, si se agranda el peso del Estado, sobre el sector privado que es el productivo, la ciencia de Lógica dice que la producción cae. El oficialismo, para justificar el aumento del estatismo (impuestos), ha utilizado la falacia de que “hay que ordenar las cuentas” para poder salir adelante, pero lo están haciendo en base a destruir el sector privado, para mantener al Estado funcionando.

El racionalismo -constructivista, dirigista- nos ha acostumbrado a despreciar a la Filosofía y, en particular, a la Metafísica y, por añadidura, a la ciencia de la Lógica, que contienen premisas necesarias.

Según la Metafísica, todo en el cosmos evoluciona por maduración, de donde, así entendido, el gradualismo es una virtud que respeta el hecho de que no existen las revoluciones, un niño pasa a adulto gradualmente. Pero Milei, que no entiende a la libertad, y no comprende cómo se desarrolla una sociedad, cayó en la creencia de que Macri fracasó por gradualista. No fue así, el gradualismo, por el contrario, es prudencia, es respetar la necesidad de maduración y crecimiento secuencial del cosmos, de la sociedad.

Así, el presidente lanzó un shock que terminó en poco. Pero lo peor es que arrancó para el lado contrario al mercado. Dice la Metafísica que todo crecimiento necesita de energía: alimentos para que un ser humano se desarrolle, dinero para que el sector privado, que es el que produce, crezca.

En general, está cometiendo los mismos errores que en su momento señalamos cometía Macri. Quitó subsidios provocando un aumento de tarifas y precios (del IPC que, estrictamente, no es el fenómeno monetario de la inflación) sin compensar con la baja de los impuestos.

Si se quitan subsidios, los ciudadanos – el mercado- deberían beneficiarse, dado que estaban pagando esos subsidios más el costo de la burocracia intermediaria por vía impositiva. Ahora deberían pagar el costo de los subsidios, vía de aumento de tarifas, pero ahorrarse el de la burocracia intermediaria.

Por el contrario, Milei aumentó impuestos, en buena medida, para pagar la deuda estatal que, en gran parte, es inmoral, ilegítima, sobre todo por los prestamistas que sabían que el Estado estaba quebrado, pero confiaban en que ocurriría lo que el gobierno hace: pagarla puntualmente a costa de subir la presión fiscal provocando una recesión. Por cierto, la “herencia recibida” significa que se empieza desde abajo, pero no que se siga cayendo.

Ahora, aun siendo la deuda inmoral, y dando lugar a que muchos se enriquezcan con la suba de los bonos mientras que el ciudadano se empobrece, debería pagarse, por “corrección política”, pero luego de renegociarse para poder bajar impuestos, que la economía crezca y entonces cancelarla, incluso con los intereses punitivos y por mora.  Y, por cierto, las jubilaciones no son un “gasto” dado que los jubilados -en particular los privados- aportaron, le prestaron al Estado y, por tanto, es la deuda estatal más legítima, ergo, la que debería devolverse en primer término.

Por cierto, la ciencia de la Lógica dice que, si se toma un camino errado, y no se corrige, el viaje termina mal. Si se suben impuestos y no se bajan, la economía seguirá cayendo. Y lo cierto es no hay intención real -por la propia inercia, como una bola de nieve- de corregirse.

Si estiman que, con la ley Bases, el país crecerá demuestran que no están dispuestos a rectificar. Esta ley es floja en términos de desregulación y privatizaciones. Pero, aunque no lo fuera, de nada sirve liberar a un mercado al que nadie accederá por la altísima presión fiscal, salvo algún amigo del gobierno que caiga en la trampa dirigista del RIGI que, como toda ley hecha para los amigos y no por el mercado, tendrá poca si alguna potencia económica.

Según Orlando Ferreres (OJF), el nivel general de actividad cayó 3,1% i.a en abril, acumulando para el primer cuatrimestre del 2024 una contracción de 6,3%. El oficialismo dice que empezó la recuperación porque la medición desestacionalizada registró una expansión de 1,1% respecto a marzo, pero esto, en el mejor de los casos, es un rebote circunstancial -el agro se compara con la sequía del año pasado- ya que todo indica que, tanto inflación como caída de la producción, aumentarán en el futuro.

En abril la producción industrial se contrajo 9,8% i.a., acumulando para el primer cuatrimestre una caída de 9,5% i.a. Por su parte, la medición desestacionalizada registró una suba mensual de 0,7%. En tanto que, el IBIM-OJF registró para abril una caída de la inversión de 22,3% i.a. medido en términos de volumen físico (sin la inflación), acumulando para el primer cuatrimestre una contracción de 20,8%.

Ahora, analicemos la recaudación tributaria. Empecemos por el principio teórico: si aumenta después de bajar la carga fiscal o mantenerla constante, es índice de crecimiento de la economía, pero si lo hace como consecuencia de un aumento de la presión fiscal (aun cuando sirva para lograr el superávit) es anticipo de mayor recesión desde que al sector productivo (el privado) le quitaron más recursos.

Después de ocho meses de caída, en mayo la recaudación subió 320,9% i.a., 10% en términos reales. Más de un tercio se explica por Ganancias. Lo que más subió en términos reales es el impuesto PAIS (251,4%), luego Ganancias (80%) y tercero los derechos de exportación (11%).

Así, difícilmente puedan quitar el Cepo, o bajar impuestos en general, por el contrario, el estilo “caprichoso” del gobierno lo llevaría a no rectificar, llevándolo a subir aún más la presión fiscal. Como señala Roberto Cachanosky, sin la suba del impuesto PAIS del 7,5% al 17,5% el resultado fiscal sería negativo. O sea, la salida del Cepo se atrasa -indefinidamente- porque sin este impuesto se cae el superávit fiscal.

En tanto que, en términos reales, la recaudación que más cayó fue la de Bienes Personales, 78,1% i.a., mientras que el IVA Neto bajó 22%. Estos dos muestran una fuerte caída en el consumo.

En cuanto al dólar ocurre algo curioso. Tras años, en el primer cuatrimestre de 2024 las personas vendieron más dólares de los que compraron en el mercado oficial. En abril se vendieron USD 14 millones, y compraron 9 millones (un 12% menos que en marzo y un menos 94% i.a.).

Algunos quieren ver en esto un desarme de dólares colchón debido a la recesión, sin embargo, en ese caso nadie vendería en el mercado oficial que paga menos. En realidad, sucede que se dan casos en dónde conviene vender dólares al precio oficial, por ejemplo, ahora en la compra de pasajes aéreos internacionales es más barato pagarlos en dólares físicos porque se ahorra el impuesto PAIS y demás.

Por el contrario, el blue ha subido fuerte, o sea, es mayor la presión compradora. La reducción de tasas por parte del BCRA al 40% n.a. produjo desarmes de plazos fijos y la suba de los préstamos personales en 20% en mayo, ergo, más pesos en la calle.

Pero, además, cuenta Roberto Cachanosky que, la base monetaria entre el 15 de marzo y el 20 de mayo aumentó 72%. Y esto, muy probablemente, signifique inflación ya que la demanda de moneda difícilmente haya subido tanto.

De hecho, aunque la suba del IPC en mayo bajó al 4,8% (según FIEL), hasta los oficialistas esperan que junio sea algo mayor. Por cierto, en el primer trimestre, la suba acumulada del IPC fue del 51,8% mientras que los salarios registrados treparon 48% y los no registrados 29,1%. No sorprende, entonces, que según la UCA la pobreza ascendió al 55,5% y la indigencia al 17,5%.

El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

Por: Alejandro A. Tagliavini

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