RESUMEN
A finales del siglo XIX, en el sur de los Estados Unidos, el algodón era el producto más lucrativo para el sector agrícola; los productores de este rubro gozaban de una excelente calidad de vida debido a la demanda del mismo. Sin embargo, a principios del siglo XX, los dueños de la cosecha empezaron a experimentar una baja significativa, producto de un insecto.
Este insecto era el gorgojo, que llegó sin que nadie lo llamara, ni tampoco lo llevaran; por tal motivo, las cosechas de algodón fueron perdiendo calidad, al punto de que todos los propietarios quedaron en la quiebra.
Hay una nota histórica con relación a este acontecimiento que dice que muchos productores de algodón, al ver el daño sufrido a su cosecha, lloraron, se lamentaron y hasta aceptaron la derrota. Sin embargo, en Enterprise, Alabama, otros productores mostraron una mejor actitud y cultivaron sus tierras para sembrar otros productos, como maíz, avena, sorgo, hortalizas variadas, frutas, y otros se inclinaron por el ganado y la avicultura. La economía cambió a favor de todos los que decidieron ser proactivos. Esto fue épico, ya que en el año 1919 levantaron un monumento al gorgojo como agradecimiento y también por proclamar la prosperidad.
Aunque la historia de la pérdida de las cosechas de algodón y el siniestro del Merca Santo Domingo sean diferentes, hay un factor común: la actitud de los productores y propietarios. No es hora de quejarse ni de llorar por lo perdido, ni tampoco de reclamar a quien no tiene la culpa del siniestro, sino de ser proactivos, mostrar su mejor yo en la peor de las circunstancias y, sobre todo, de organizar mejor su negocio para que este pueda ser protegido.
Más de 280 millones de pesos en pérdidas, sin tomar en cuenta el lucro, el cual se estima en más de 700 millones de pesos. No es posible que esa cantidad de dinero opere sin la debida protección de un seguro.
Es verdad que el riesgo en ese giro de negocios es muy alto; sin embargo, los propietarios deberían buscar la asesoría para poder contratar seguros.
Entiendo que el gobierno debería buscar la manera de que estos locales estén asegurados, no solo el inventario, sino también los locales, ya que constituyen una pérdida en caso de siniestro, como el del pasado domingo 8 de abril.
Es necesario organizarse. Deben tener una protección para que, al momento de un siniestro, puedan recibir una indemnización, y esto solo se logra con un seguro de incendio y líneas aliadas, mercancías en tránsito, seguro de transporte, equipos electrónicos, avería de maquinarias, fidelidad 3D, robo y atraco, interrupción de negocios, entre otros ramos de seguros.
Los requisitos de una aseguradora para otorgar uno o más contratos que cubran los ramos antes mencionados son los siguientes: las mercancías deben estar bien organizadas, los cables eléctricos deben estar en tuberías de metal, los extintores deben estar en buen estado y al día, el tipo de construcción, deben llevar un proceso contable, y, sobre todo, cumplir con un principio fundamental del seguro: que haya un interés asegurable.
Hasta el próximo.
Por Félix Correa
