Sana al Mundo
En Santo Domingo Oeste, la basura ha dejado de ser un problema pasajero para convertirse en una vergüenza pública. No hay calle, avenida ni autopista que se salve del impacto visual y ambiental que provocan los desperdicios amontonados. El sucio parece imparable y la indiferencia, aún mayor.
Cada día, toneladas de desechos se acumulan frente a los ojos de todos: autoridades, comunitarios y ciudadanos que, acostumbrados al caos, caminan o conducen entre montañas de basura sin detenerse a pensar en el daño que eso causa. No hay conciencia ni amor por el entorno. Falta una verdadera cultura ciudadana que entienda que limpiar no es solo barrer, sino respetar el espacio común que nos pertenece a todos.

La responsabilidad es compartida. El Ayuntamiento debe aplicar políticas firmes de educación ambiental, sancionar los vertidos ilegales y garantizar un servicio de recogida eficiente. Pero también la ciudadanía debe cambiar sus hábitos: no podemos seguir viviendo como si la calle fuera un vertedero.
La transformación de Santo Domingo Oeste no llegará por decreto ni por campañas de un día. Llegará cuando cada persona entienda que la limpieza es un acto de amor propio, de respeto al vecino y de compromiso con la tierra. Educar, sensibilizar y actuar debe ser tarea de todos: escuelas, iglesias, juntas de vecinos, empresas y familias.
Propuestas para un cambio real…

Campañas permanentes de educación ambiental en escuelas, iglesias y comunidades, donde se enseñe desde la niñez que tirar basura no es normal.
Brigadas comunitarias de limpieza y reciclaje, apoyadas por el ayuntamiento, que trabajen cada semana en los sectores más afectados.
Multas y sanciones visibles para quienes lancen basura en las calles o ríos; la impunidad solo multiplica el desorden.
Colocación estratégica de zafacones y creación de puntos verdes para reciclaje en lugares públicos y zonas comerciales.
Alianzas con empresas privadas y fundaciones para promover proyectos sostenibles y premiar los barrios más limpios del municipio.

Formación de líderes ambientales comunitarios, que inspiren y orienten a sus vecinos desde el ejemplo.
Santo Domingo Oeste puede cambiar. Solo hace falta decisión, voluntad y una ciudadanía que se mire a sí misma y diga: ya basta.
Porque el verdadero tesoro está en los valores que compartimos, y entre ellos debe brillar el amor por la limpieza, la salud y el respeto a la vida.
La autora es periodista, locutora, empresaria, licenciada en Leyes y líder comunitaria.
Por Amerfi Cáceres
