*Los males de la falta de inversión en el Estadio Quisqueya
El Estadio Quisqueya Juan Marichal, uno de los espacios más emblemáticos para el béisbol y eventos multitudinarios en República Dominicana, enfrenta un deterioro progresivo debido a la falta de inversión sostenible. A pesar de ser un ícono de la cultura deportiva nacional y sede de múltiples actividades que generan grandes ingresos, este estadio carece del apoyo financiero necesario para garantizar su óptimo mantenimiento, lo que afecta no sólo la experiencia de los aficionados, sino también la imagen del país. Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana está a cargo de su gestión, pero solo lo ordeña y espera que sea el Estado quien invierta en el mismo.
Es el único estadio en la región del Caribe que alberga dos equipos de béisbol diferentes, Tigres del Licey y los Leones del Escogido. Las dimensiones de su campo son 335 pies en los postes de foul, 383 pies en los pasillos eléctricos y 411 pies en el jardín central.
Fue construido en 1955 como Estadio Trujillo, durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, tomando como base de diseño el Bobby Maduro Miami Stadium.
Falta de inversión y sus consecuencias
La escasez de fondos ha tenido consecuencias visibles: las instalaciones presentan deterioro en las gradas, problemas en los sistemas de iluminación y seguridad, y baños en condiciones precarias. La falta de mantenimiento afecta la calidad del espacio y la seguridad tanto de los jugadores como de los espectadores, lo que podría llevar a una disminución en la afluencia de público y, en consecuencia, una reducción en los ingresos generados por el estadio.
Además, el mal estado de la infraestructura afecta el desarrollo de otros eventos importantes, como conciertos artísticos y culturales, que también contribuirían a la economía local. A esto hay que añadir la falta de estacionamientos, hay que subirse a las raíces de los árboles dañando así a estás imprescindibles partes de la naturaleza, autos que se rompen bajando y subiendo por aceras no aptas para todo tipo de autos. Los ascensores, rampas y zonas de fácil acceso en las gradas para las personas con discapacidad, lo cual aumenta el caos y el desorden dificultando así la accesibilidad al recinto.
Las condiciones actuales limitan la capacidad del Estadio Quisqueya de competir como sede de eventos internacionales, lo que se traduce en una pérdida de oportunidad y competitividad para el turismo y el crecimiento económico de la zona.
Muchos empresarios dominicanos y extranjeros se benefician directamente de las actividades que se realizan en el Estadio Quisqueya, desde ventas de alimentos y bebidas hasta la promoción de marcas en el espacio. Sin embargo, hasta ahora, el peso de la inversión en el mantenimiento ha recaído principalmente en el Estado, que enfrenta limitaciones para destinar recursos suficientes a esta instalación. La inversión de empresarios privados ayudaría a elevar el nivel de calidad y atraer eventos de mayor envergadura.

Un modelo de gestión privada como en EEUU
En Estados Unidos, es común que los estadios sean gestionados por el sector privado. Este modelo de negocio, basado en contratos de arrendamiento o asociaciones público-privadas, permite que el mantenimiento y la gestión estén en manos de quienes buscan generar ingresos mediante su uso eficiente. Esta estructura permite a los estadios recibir inversiones constantes, modernizar sus instalaciones y mantenerse competitivos sin depender del presupuesto público.
Si el Estadio Quisqueya fuera administrado bajo un modelo similar, se reduciría la carga fiscal para el Estado, y el estadio se mantendría en condiciones óptimas, beneficiando a todos los sectores involucrados. Un modelo de gestión privado con visión empresarial podría revitalizar el Quisqueya, mejorar la experiencia de los aficionados y aumentar los ingresos derivados de los eventos.
En conclusión, la falta de inversión en el Estadio Quisqueya amenaza su sostenibilidad y el potencial que tiene para contribuir al desarrollo económico de República Dominicana. Es momento de que los empresarios tomen un rol activo en su mantenimiento y gestión, contribuyendo a preservar este importante espacio y generando beneficios tanto para la comunidad como para la economía.
POR AMERFI CÁCERES
*La autora es periodista, locutora, empresaria, líder comunitaria, licenciada en leyes.
