¿Por qué las peores inundaciones en República Dominicana en los últimos años han ocurrido en el mes de noviembre?
La temporada ciclónica en República Dominicana y el Caribe inicia el 1ro. de junio y termina el 30 de noviembre.
Este año muchos de los especialistas pronosticaron una temporada ligeramente menos activa de lo normal debido al fenómeno «El Niño», que se caracteriza por una fuerte sequía y temperaturas más elevadas.
Muchos probablemente descuidaron el hecho —aún pese a los llamados de advertencia de las autoridades— de que la madre naturaleza tenía una lección más que enseñarnos, y esto de la peor manera.
La última catástrofe acaecida el pasado 18 de noviembre en el gran Santo Domingo y otras zonas del país, desafió todo vaticinio y mayores pronósticos de los mejores especialistas y entendidos en la oportuna detección de los fenómenos atmosféricos, no porque hayan errado estrepitosamente en sus proyecciones para este año, ¡no!, sino, que el comportamiento de la naturaleza cambia constantemente, de tal forma que no existe en el mundo un ser que pueda determinar con total exactitud cuál será su forma de proceder.
La dimensión del caos y destrucción fueron de proporciones cataclísmicas.
Las aguas con su estela de desastre parecían venir de todas las direcciones. Algunos, incluso, llegaron a pensar que se trataba del apocalipsis, el juicio retributivo y castigo de Dios sobre una sociedad impenitente, una pesadilla, una película de terror de aquellas que constantemente nos hacen reflexionar sobre las escenas del fin del mundo.
En medio de las lamentaciones, incertidumbre, la inclemencia del tiempo y el rugido de las fuerzas desorientadas y desorganizadas de la madre naturaleza muchos clamaron al cielo por una señal de socorro y misericordia.
Fue entonces cuando apareció el arco iris en el cielo, como una señal y recordativo del pacto hecho por Dios para con la humanidad hace más de 5.000 años: “Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, mi arco iris aparecerá entre ellas. Entonces me acordaré de la alianza que he hecho con ustedes y con todos los animales, y ya no volverá a haber ningún diluvio que los destruya. Cuando el arco iris esté entre las nubes, yo lo veré y me acordaré de la alianza que he hecho para siempre con todo hombre y todo animal que hay en el mundo». (Gn. 9:14-16)
El arco iris apareció iluminado en el cielo como un rayo de esperanza, pero la quietud de las aguas nos mostró la realidad, las inundaciones no fueron un castigo de Dios, las inundaciones las provocamos nosotros mismos cuando día a día decidimos tirar la basura en la calle.
Las aguas simplemente revelaron la desgracia que durante tanto tiempo ha cobrado la vida de miles de dominicanos: la maldita falta de conciencia.
Sólo falta esperar lo que nos va a deparar el próximo noviembre del 2024…
La autora es periodista, locutora, licenciada en leyes, empresaria y líder comunitaria.
POR AMERFI CÁCERES
