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6 de enero 2026
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SANA AL MUNDO: Nuestras heroínas, mujeres que nunca deben ser olvidadas

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Siempre la historia ha tenido mujeres valientes, dispuestas a tomar el guante por encima de los cuerpos muertos de sus camaradas y compañeras caídas para echar el pleito.

5 años después del vil e infame asesinato de las Mirabal se levantó otra con el mismo espíritu de lucha, Agustina Rivas, mejor conocida como «Tina Bazuca», una joven de 24 años combatiente en La Guerra de Abril de 1965, frágil en lo que respecta a su contextura física, pero una «diabla» que parecía sacada del mismísimo infierno en el combate.

Tina preparaba sus bombas molotov en los patios y callejones de los barrios de Borojol y Guachupita; luego se le veía llena de bombas molotov amarradas con hilo gangorra en su frágil cintura y hombros por los alrededores del Puente Duarte. Ella sin lugar a dudas era la versión femenina aunque precursora del personaje «Rambo».

Se hizo famosa en el Comando de POASI, cuando vestida de verde olivo y botas militares, salía con un fusil G-3 al hombro y una bazuca en un jeep que ella y dos hombres ranas les habían quitado a tiro limpio a unos soldados estadounidenses.

Tina Bazuca era una combatiente de primera línea de la parte Norte de la ciudad de Santo Domingo, donde fue una de las heroínas en las batallas de los días 25, 26, 27, 29 y 30 de Abril. ¨¡De aquí pal Cielo!¨ era su lema, sin advertir el terrible final que le esperaba.

Cientos de mujeres sin nombres ni apellidos murieron junto a Tina, mujeres de las cuales nuestra nación no era digna, mujeres que se entregaron en cuerpo y alma bajo un ideal de libertad, mujeres que lo dieron todo por la patria y hoy descansan en el anonimato, aunque la palabra más apropiada sería, olvido.

Qué decir de Hilda Gautreau quien fue militante del Movimiento Revolucionario 14 de Junio y posteriormente del Movimiento Popular Dominicano (MPD). Fue activista estudiantil y se graduó de abogada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Se integró a la revolución de 1965 desde el Comando Médico y participó en los combates del Puente Duarte los días posteriores al 24 de abril.

Palabras faltarían para escribir acerca de Yolanda Guzmán, herida en la guerra de 1965. Pese a ello continuó la frenética endecha, voz que clama en el desierto enarbolando los ideales de libertad. No vivió para ver los resultados de su lucha. El 2 de mayo en un paraje de Guanuma, mientras alentaba a los pobladores a tirarse a las calles a luchar contra la intervención fue fusilada por miembros del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA) que defendía al gobierno golpista.

La historia de esta Patria es un río de sangre, un río que fluye en las venas y las arterias de decenas de miles de dominicanas, un río que baña cada célula de nuestro cuerpo, que, sin importar el tiempo y la época, siempre estarán dispuestas a saludar hasta la muerte y descender al mismo infierno solo por escuchar una vez más el solemne lema: Dios, Patria y Libertad.

Emma Tavárez Justo era dirigente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde se destacó como dirigente estudiantil. Posteriormente militó en el Partido Comunista Dominicano (PCD). En abril de 1965 se incorporó a las fuerzas constitucionalistas y fundó un centro para recibir combatientes heridos cuyos comandos no ofrecían condiciones para su convalecencia.

Piky Lora fue Guerrillera en la insurrección armada del Movimiento Revolucionario 14 de Junio en 1963 en el frente Juan de Dios Ventura Simó que operó en las montañas de Ocoa. Sufrió cárcel y exilio, y a su regreso al país en 1965 se unió a las fuerzas constitucionalistas desde el Comando Central del 14 de Junio. Fue instructora militar en la Academia 24 de abril, abogada y especialista en materia de tierras.

Aniana Vargas se inició en la lucha contra la dictadura y partió hacía el exilio en 1959, donde se ligó intensamente a las actividades anti-trujillistas. De regreso al país, se integró al Movimiento Revolucionario 14 de Junio. En abril de 1965 combatió en la zona norte de la capital bajo la dirección de Roberto Duvergé. Años más tarde fundó una federación de campesinos para luchar contra los desalojos y por la preservación de la cuenca de los Ríos Yuna y Blanco.

Venecia Juan, Yudith Altagracia Ferreira, Fiume Bienvenida Gómez Sánchez, Milagros Concepción, Elvira Grecia Johnson Ortiz, Gisela Antonia Mercedes, Ana Joaquina Viñel Taveras (La China), y muchas más… fueron otras tantas que la tinta para describir sus hazañas se convertiría en arroyos que destilan raudales de heroísmo, manantiales de esperanza para la posteridad.

Una patria que olvida a aquellas guerreras que entregaron más que el cuerpo, ofrecieron como holocausto sus espíritus, no merece ser nombrada entre los estados soberanos del mundo.

La Patria son aquellas mujeres que sacrificaron su alma aún desvanecidos sus cuerpos para que nuestros niños y futuras generaciones puedan gritar con orgullo y alegría: ¡LIBERTAD!

 

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es periodista, locutora, abogada, empresaria, líder comunitaria y militante católica.

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