Respondiendo a la solicitud de la honorable diputada Lila Alburquerque, para que el Presidente de El Salvador, Nayib Bukele nos dé unas clases sobre cómo acabar con la delincuencia en la República Dominicana.
Mi estimada Lila, Esto no se trata de cómo hacerlo o de ir a una escuela a aprender a gobernar. Esto es un asunto valores, de conciencia, lealtad, amor al prójimo, amor por su patria, es una decisión, es voluntad, y eso es lo que precisamente lo que muchos gobernantes y autoridades desde hace más de 20 años no tienen. Su corazón esta corrompido, la ambición del poder los cegó.
Siempre se ha dicho que cada Nación tiene a los gobernantes que merece, y nosotros, los dominicanos, venimos apoyando a discursos llenos de falsedad. Discursos que están lejos de pertenecer a las bocas que los dicen.
Podemos ver cada provincia, municipio y distrito municipal, y lo que veamos nos dirá quienes son sus autoridades.
Estamos esperanzados en Luís Abinader, pero a él también lo rodea gente mala, engreídos que se creen dioses en la tierra por el hecho de pisar el Palacio. Gente que no había visto una losa de mármol y que ahora piensan que eso les pertenece.
Hombres y mujeres que al verse en un avión ya su mente se traslada por encima de las nubes y ven a San Pedro en el piloto. No es fácil poder elegir a quienes pueden hacer la labor de servidores público, porque a los gatos no se les puede poner a cuidar carne. Pero jueces íntegros harían un cambio general. Da pena y rabia ver cómo los talleres de autos del Estado están llenos de vehículos de matrículas nuevas pero convertidos en chatarras porque a esos sin alma no les duele destruirlos. Son tantas las cosas que se deben corregir, pero para eso se debe tener los ojos y los oídos en el pueblo. De lo contrario, nada bueno se puede esperar.
La autora es periodista, locutora, licenciada en leyes, empresaria y líder comunitaria.
Por Amerfi Cáceres
