A lo largo de la historia, los perros han evolucionado de depredadores salvajes a compañeros leales y altamente entrenables. Su domesticación ha sido un proceso de selección y disciplina que ha dado lugar a animales capaces de desempeñar roles esenciales en la sociedad, desde la seguridad hasta el apoyo emocional. Mientras los perros han avanzado en su integración social, la humanidad, paradójicamente, parece estar retrocediendo en aspectos fundamentales de convivencia y respeto.
EL ÉXITO DEL ADIESTRAMIENTO CANINO
La domesticación de los perros ha sido un éxito rotundo.
Con paciencia y disciplina, el ser humano ha logrado inculcar en ellos comportamientos obedientes y útiles. Un perro bien entrenado sigue órdenes, respeta los límites y actúa de manera predecible, lo que lo convierte en un miembro valioso de cualquier hogar o comunidad. Su evolución ha estado marcada por la adaptación y el aprendizaje continuo, en beneficio tanto de los animales como de las personas.
Desde edades tempranas, los cachorros aprenden normas de convivencia, y con refuerzo positivo, desarrollan habilidades que les permiten desempeñar funciones claves como perros de servicio, de rescate o de compañía. Su conducta demuestra que, con la formación adecuada, es posible fomentar valores como la lealtad, la obediencia y la cooperación.
EL DECLIVE DE LA DISCIPLINA EN LOS HUMANOS
En contraste con la evolución positiva de los perros, la sociedad actual enfrenta una preocupante crisis de valores, evidenciada en la falta de respeto y disciplina de muchos niños y adolescentes. En la República Dominicana y en muchas partes del mundo, se ha vuelto común ver jóvenes que desafían la autoridad, ignoran las normas y buscan la inmediatez sin esfuerzo ni sacrificio.
El irrespeto a las normas de tránsito, la falta de tolerancia, el desinterés por la educación y la agresividad en la convivencia son síntomas de una sociedad que ha descuidado la formación en valores. Cada vez es más frecuente la incapacidad de pedir disculpas, el abuso hacia los más vulnerables y la normalización de la violencia, en especial contra las mujeres.
Las redes sociales y la cultura del entretenimiento efímero han exacerbado esta crisis, promoviendo una mentalidad de gratificación instantánea que relega al olvido principios como el esfuerzo y la responsabilidad. Padres permisivos, sistemas educativos debilitados y la falta de modelos positivos han acelerado este proceso de deterioro social.
EL IMPACTO EN LA SOCIEDAD Y EL FUTURO
La falta de formación en principios morales básicos está teniendo repercusiones graves en la cohesión social. La desobediencia generalizada, la indiferencia hacia el bien común y el aumento de conductas antisociales amenazan el futuro del país.
En un entorno donde el respeto y la responsabilidad se desvanecen, se hace difícil construir una sociedad justa y equitativa.
Mientras los perros han aprendido a adaptarse y a convivir armónicamente con los humanos, estos parecen alejarse cada vez más de los principios que garantizan una sociedad estable. Si no se toman medidas urgentes para reforzar la educación en valores y la disciplina en el hogar y las escuelas, la crisis de convivencia continuará agravándose.
En conclusión, la comparación entre la evolución de los perros y la crisis de valores en los humanos nos deja una enseñanza clave: la disciplina y la formación son esenciales para el desarrollo de cualquier ser dentro de una sociedad. Si hemos logrado entrenar y educar a los perros para ser obedientes y útiles, ¿por qué estamos fallando en inculcar esos mismos principios en nuestras propias generaciones?
No es demasiado tarde para revertir esta tendencia. Es necesario restaurar el respeto por la educación, fortalecer la autoridad de los padres y maestros, y fomentar el esfuerzo como pilar fundamental del éxito. De lo contrario, la sociedad enfrentará un futuro marcado por la descomposición y el caos. La clave no está en la resignación, sino en la acción decidida para recuperar los valores que alguna vez sostuvieron la convivencia armónica.
POR AMERFI CÁCERES
*La autora es periodista, locutora, licencia en Leyes, empresaria y líder comunitaria.
