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6 de enero 2026
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OpiniónAmerfi CáceresAmerfi Cáceres

SANA AL MUNDO: ¡Basta ya de la impunidad y el caos del tránsito en RD

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ESTAMOS HARTOS !

La sangre sigue corriendo en nuestras calles y carreteras y las autoridades correspondientes parecen haber normalizado la tragedia.

Todos los días decenas de vidas se pierden en accidentes de tránsito; una plaga mortal que azota nuestro país y que no parece tener freno.

En el año 2023 República Dominicana registró 1,949 muertes por accidentes de tránsito, consolidándose como uno de los países con mayor tasa de mortalidad vial en América Latina.

¿Hasta cuándo permitiremos que la irresponsabilidad de algunos se lleve por delante la vida de tantos?

Las motocicletas, en particular, se han convertido en un símbolo del caos. Miles de conductores circulan sin casco, como si sus vidas no tuvieran valor. Peor aún, transportan a sus pasajeros, incluyendo niños, sin la menor protección. ¿Dónde están los agentes de tránsito para hacer cumplir la ley?

Es un panorama aterrador ver a motoristas zigzagueando entre vehículos, rebasando por la derecha, por la izquierda, colocándose en el frente de manera repentina, cruzando semáforos en rojo y convirtiendo las calles en una ruleta rusa.

Y cuando ocurre un accidente, la justicia brilla por su ausencia.

El caso más reciente es indignante: la semana pasada, dos jóvenes que intentaban calibrar su motocicleta en plena avenida Nicolás de Ovando, en Cristo Rey, fueron atropellados por una guagua platanera tras perder el control y caer al pavimento. La imprudencia les costó la vida, un final trágico que pudo haberse evitado si se respetaran las normas de tránsito y hubiera una autoridad efectiva controlando estas prácticas suicidas.

Los camiones también son protagonistas de esta masacre vial. Conducidos a velocidades peligrosas, muchas veces con frenos en condiciones precarias, sin luces y sobrecargados, representan un peligro constante. Sus choferes, confiados en la impunidad, hacen maniobras temerarias que ponen en riesgo la vida de todos.

¿Cuántas veces hemos visto camiones destruyendo autos pequeños sin que haya consecuencias reales?

El transporte público es otro desastre. Los guagüeros y conductores de autobuses parecen competir en una carrera mortal, deteniéndose donde les da la gana, obstruyendo el tráfico y manejando como si la vía fuera de su propiedad. No respetan carriles, conducen con exceso de velocidad y llevan más pasajeros de los permitidos.

Son responsables de innumerables accidentes, pero rara vez pagan por sus actos. La vida de los pasajeros y peatones a estos no les importa un carajo.

Por si fuera poco, los elevados, diseñados para facilitar la fluidez del tránsito, se han convertido en otro punto de peligro: Vendedores ambulantes han tomado estos espacios como su lugar de comercio, obligando a los conductores a esquivarlos en plena vía que se supone es expreso. Esta situación no solo representa un riesgo para los propios vendedores, sino que también expone a los conductores a maniobras peligrosas que pueden derivar en accidentes fatales.

Frente a este desorden, las autoridades han sido cómplices por omisión. No basta con leyes si no se aplican con rigor. No basta con campañas de concienciación si no hay castigos ejemplares para los infractores.

Necesitamos medidas drásticas y urgentes:

Sanciones severas: Multas elevadas, retención de vehículos y suspensión de licencias a quienes violen las normas de tránsito.

Vigilancia efectiva: La DIGESETT debe actuar sin tolerancia contra los conductores imprudentes y corruptos.

Regulación estricta de motociclistas: Uso obligatorio de casco y registro de todos los motoristas con identificación visible.

Control de camiones y autobuses: Inspecciones regulares, límites de velocidad estrictos y penas para quienes transporten más pasajeros de lo permitido.

Eliminación de vendedores ambulantes en elevados:

Se deben tomar medidas para garantizar que estas infraestructuras no sean utilizadas como mercados informales.

Educación vial desde la escuela: Si no cambiamos la mentalidad de los futuros conductores, el problema jamás se resolverá.

República Dominicana no puede seguir siendo un matadero vial. Cada muerte por imprudencia y falta de autoridad es un crimen que podría haberse evitado. Es hora de actuar. Es hora de exigir justicia y orden en nuestras calles.

¡Ya basta de impunidad y negligencia!.

ESTAMOS HARTOS.

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es periodista, locutora, licenciada en leyes, empresaria y líder comunitaria.

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