Frente a los acontecimientos ocurridos en Venezuela es necesario encontrar una salida que resulte lo más honorable posible. Con ello es probable que no sólo salvemos a esa nación suramericana y caribeña, también al resto de América Latina.
Los venezolanos están obligados a ser razonables en este enfrentamiento ocasionado por la irregularidad de un poder que ha alterado las reglas de juego de la democracia, y construir un pacto que permita la transición democrática en esa nación.
Chavistas y opositores están compelidos a darse cuenta de los riesgos a la que han expuesto a Venezuela y poder pactar con los Estados Unidos para acordar una transición negociada.
Quizás tengan que mirar a Punto Fijo del 1958.
