RESUMEN
La creación y puesta en operación del Salón de la Fama del Baloncesto Dominicano que acaban de anunciar es, como se dice en el argot popular, justo, necesario y oportuno.
No es una idea nueva, tengo conocimiento de causa del proyecto desde hace tres décadas, por mi cercanía con el motivador principal, periodista, mentor y colega Osvaldo Rodríguez Suncar, quien junto al desaparecido e inolvidable amigo Leo López soñaban con materializarla.
Estamos hablando del año 1994, yo era miembro del staff de la empresa Productores Asociados en mi condición de reportero, cuando ya Rodríguez Suncar había registrado el nombre y con gran entusiasmo se lo presentó a manera de motivación al ingeniero Frank Herasme, para entonces presidente de la Federación Dominicana de Baloncesto (Fedombal).
Ha transcurrido mucho tiempo, tanto que ya Leo, principal cómplice de Osvaldo lamentablemente no está con nosotros, y ahora resurge la materialización del proyecto con gran determinación y la aprobación de todos los amantes del baloncesto nacional, que anhelaban un nicho que consagre para la posteridad las grandes hazañas de los protagonistas de la historia de la disciplina del deporte del aro y el balón.
Rodríguez Suncar se está rodeando de un grupo de personas con calidad, capacidad y conocimiento de causa en la materia, como son el ingeniero Herasme, Nelson Román Palí, ex presidente del Club Villa Francisca, el inmortal y leyenda de nuestra selección nacional Eduardo Gómez, el entrenador Modesto Guillén, conocido popularmente como Pechera, el exjugador Francisco Martínez y el cronista deportivo Julián Suero.
En mi condición de presidente de la Asociación de Cronista Deportivos de Santo Domingo (ACSD), junto al cuadro directivo que me acompaña en este período, sostendré una reunión con Osvaldo, a petición de él, para conocer los detalles del proyecto que, me atrevo a asegurar, será acogido y apoyado de inmediato por la institución.
Con la creación del Salón de la Fama del Baloncesto Dominicano se hará justicia con muchos exjugadores que no cumplen para estar en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, pero que su desempeño lo hacen merecedores de ser honrados con un nicho en el templo de la disciplina.
Que sirvan nuestras palabras de estímulo y felicitaciones para el colega Rodríguez Suncar, para que haga realidad este sueño por muchos años esperado que vendrá a llenar un gran vacío.
Manos a la obra y pueden contar con mi humilde aporte y apoyo.
