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16 de febrero 2026
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3 min de lectura Internacionales

Salen a la luz vínculos de Jeffrey Epstein con pionero de la IA Ben Goertzel en Hong Kong

El fundador y director ejecutivo de la empresa de robótica SingularityNET, Ben Goertzel (d), habla con el robot humanoide Sophia, en una fotografía de archivo. EFE/ Antonio Cotrim
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RESUMEN

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HONG KONG.- El pederasta estadounidense Jeffrey Epstein destinó al menos 113.000 dólares a Ben Goertzel, uno de los pioneros en el campo de la inteligencia artificial general (AGI), una aportación que permitió al investigador cumplir los requisitos de mecenazgo privado exigidos por las autoridades hongkonesas para obtener subvenciones públicas.

Según una investigación publicada este lunes en exclusiva por el rotativo hongkonés South China Morning Post (SCMP), basada en casi 800 páginas de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, esta relación se prolongó durante cerca de dos décadas.

El vínculo facilitó que Goertzel accediera a fondos gubernamentales por un importe total de 8,9 millones de dólares hongkoneses (unos 1,13 millones de dólares estadounidenses) entre 2010 y 2016.

Los archivos revelan que Epstein canalizó su apoyo a través de la organización sin ánimo de lucro Humanity+, que Goertzel preside en la actualidad, para financiar el proyecto OpenCog, un marco de software de código abierto que él mismo impulsó.

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El científico y actual director ejecutivo de SingularityNET, quien acuñó el término ‘inteligencia artificial general’ y fue director técnico de Hanson Robotics -donde participó en el desarrollo del robot humanoide Sophia-, utilizó estos recursos para cumplir el requisito de patrocinio empresarial que imponía el sistema de subvenciones hongkonés.

En concreto, la empresa Novamente, propiedad del matemático y programador, actuó como patrocinador formal de tres proyectos de la Universidad Politécnica de Hong Kong (PolyU).

Los correos electrónicos intervenidos muestran peticiones de fondos recurrentes por parte del investigador, que oscilaban entre 10.000 y 60.000 dólares estadounidenses anuales.

Uno de ellos, fechado en enero de 2010 -solo seis meses después de que Epstein saliera de prisión por una condena relacionada con delitos sexuales con una menor-, solicitaba 18.000 dólares.

En comunicaciones posteriores, datadas en 2015, Goertzel minimizó las acusaciones contra Epstein al sugerir que sus polémicas actividades podrían haber sido «un incidente entre personas razonablemente maduras que consintieron mutuamente en ese momento».

Tras la difusión de estos documentos, Goertzel, que reside actualmente en Estados Unidos, aunque mantiene su residencia permanente en la urbe semiautónoma, expresó su «profundo pesar» por haber aceptado el dinero.

Argumentó que en aquella época era «extremadamente difícil» obtener financiación para proyectos de inteligencia artificial y que sus encuentros personales no superaron las ocho horas en veinte años, limitándose siempre a discusiones científicas. Negó cualquier conocimiento de las actividades delictivas del magnate.

Por su parte, la Comisión de Innovación y Tecnología del Gobierno de Hong Kong se limitó a recordar que sus procesos de evaluación de subvenciones son «rigurosos y periódicos».

La investigación del SCMP subraya que, aunque no existe evidencia de que Goertzel estuviera al tanto de los delitos de Epstein, la relación ilustra cómo este ultimo logró infiltrarse en círculos académicos y científicos de élite incluso después de su primera condena.