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9 de febrero 2026
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OpiniónAlcides Pimentel PaulinoAlcides Pimentel Paulino

Revisionismo populista

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RESUMEN

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La celebración del Día de la Hispanidad, el pasado 12 de Octubre evidencia lo simplista que puede ser la sociedad actual. Mucha gente se informa de manera superficial sobre temas complejos. La eterna culpa de Occidente, a causa de la colonización y del imperialismo, parece no tener fin. Es un tema recurrente en la ola populista que recorre el planeta.

Las cartas que envío el ex presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), entonces presidente mexicano en el 2019, al rey de España y al Papa Francisco, para que pidieran perdón por los excesos de la colonización, no recibieron la respuesta esperada. Todo el asunto desembocó en un conflicto diplomático con la no invitación al rey de España Felipe VI a la toma de posesión de la reciente presidenta electa de México, Claudia Shienbaum.

Durante toda la historia de la Humanidad, las colonizaciones han resultado en la mayoría de los casos traumáticas para una de las dos partes. Cuando se lleva a cabo una colonización, no se produce un conflicto entre iguales, sino que una civilización ¨superior¨ se impone a otra en algún plano, ya sea económico, comercial, militar, tecnológico o cultural. El meollo del asunto es que no podemos juzgar el pasado con ojos del presente.

Tenemos, en general, una visión romántica de las sociedades precolombinas. El aura de sociedades agrícolas, sostenibles y pacifistas, no se puede aplicar a todas aquellas sociedades. También existían las sociedades guerreras que se dedicaban a saquear y someter a otras. En el Caribe, por ejemplo, los Taínos eran pacíficos, pero los Caribes no. Las palabras del taíno José Barreiro son muy elocuentes. ¨Dentro de cada mestizo no hay un indio muerto, ni un indio esperando para resurgir¨. Quiere decir que se trata de otra persona, de un nuevo ser con identidad propia.

Los indios Caribes se establecieron en las Antillas hacia el año 800 d. C., según investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y del Museo de Historia Natural de Florida. En el Caribe convivieron los taínos (Arahuacos,) que procedían de la cuenca del Amazonas, con los Caribes.

Cristóbal Colón definía a los Caribes como ¨invasores¨, hombres feroces, excelentes arqueros y que comían carne humana. También existen pruebas de que secuestraban a las mujeres de los taínos.

El canibalismo (antropofagia) habría que matizarlo. Como en muchos otros países, en México, habría que contextualizarlo al marco guerrero, a los ritos religiosos y a las luchas tribales. Existe información que habla del canibalismo entre la aristocracia azteca por motivos religiosos, pero también entre los guaraníes en América del Sur. Se solían comer a los mejores para llegar a la perfección o aguyé.

Las muestras de cerámica, para refutar si los caribes eran caníbales o no, no son muy fiables, ya que se cree que los caribes eran saqueadores, no colonizadores. Por tanto la hipótesis craneal tampoco es definitiva. Lo más probable es que los caribes saquearan a los taínos, pero que no se quedaran a vivir como conquistadores. También puede que la teoría del canibalismo de los caribes sea una invención de los taínos para que los españoles se pusieran de su parte. Hay que recordar que comer carne humana es negativo biológicamente debido a los priones que causan patologías neurodegenerativas fatales.

El canibalismo como ritual religioso es muy diferente al gastronómico. Este tipo de canibalismo todavía existe en algunas culturas africanas y polinésicas. Cuando se acusa a alguien de caníbal, se le quiere desposeer de humanidad o civilización. Los romanos ya utilizaban esta estrategia contra los cristianos. No todo era barbarie en los pueblos autóctonos como se nos quiere hacer creer. La higiene personal, por ejemplo, era tenida muy en cuenta por los pueblos mesoamericanos, cosa que en Europa no se le dio importancia hasta finales del siglo XVIII.

Cuando llegaron los españoles a América se encontraron pueblos originarios enfrentados entre sí. Estos enfrentamientos, hicieron posible que la colonización contara con la ayuda de pueblos discriminados como los tlaxcaltecas, sometidos a los mexicas.

Según la RAE, el revisionismo es la tendencia a someter a revisión metódica doctrinas, interpretaciones o prácticas establecidas con el propósito de actualizarlas y en ocasiones negarlas. Este nuevo enfoque reexamina la historia, la política, la filosofía y hasta la literatura. De ahí que se proponga analizar a muchos autores y sus obras desde una perspectiva diferente. He aquí en donde nos encontramos los primeros problemas. Es posible valorar a autores polémicos, como Pablo Neruda, separados de sus obras? Si entramos en este peliagudo asunto, pocos autores saldrían bien parados. Si bien es cierto que la Historia la escriben los vencedores, se hace complicado reescribirla; ya que no existen documentos fiables o fueron destruidos por los ganadores. Por estos motivos, el revisionismo, tiende a inventase los hechos históricos.

El revisionismo nació a finales del siglo XIX en Alemania durante la época de Otto Von Bismark, como una crítica a la teoría marxista. Los primeros revisionistas eran socialistas que perseguían la reconciliación entre el socialismo y la burguesía. Se considera al alemán Eduard Berstein como el primer revisionista de la historia. El revisionismo elude al contexto o coyuntura en que se producen los hechos y juzga cualquier tema solo con una visión del presente, pero que además está sesgada a derecha o a izquierda, dependiendo de la ideología del interesado. No busca las fuentes primarias para obtener información, sino que selecciona las secundarias para que encajen en su pensamiento previo. Cree tener razón porque en la actualidad, ¨es lo políticamente correcto o porque está de moda¨. Se evitan los matices para caer en la polarización. Blanco o negro. Se está en busca de la polémica continua, porque esta amplifica el mensaje.

En Mesoamérica eran muy comunes los sacrificios humanos en la práctica religiosa. Estos horribles actos fueron prohibidos por los colonizadores españoles con la conquista y colonización de América. Una práctica que incluía a adultos y a niños. Estos sanguinarios hechos han sido documentados en las numerosas cartas que Hernán Cortés escribió al rey Carlos V. Uno de los actos más habituales, en aquella época, era arrancarle el corazón al desdichado prisionero o voluntario, para ofrecérselo a los dioses. Las evidencias arqueológicas encontradas en las Techctl (piedra de sacrificios) así lo atestiguan.

Afirmar que Bartolomé de las Casas niega los sacrificios en la ¨Historia de Indias¨ es querer negar la realidad humana en su complejidad con sus luces y sus sombras. Sabemos que el Budú existe, pero también somos conscientes de que es difícil que un occidental sea invitado a un ritual tan secreto. ¿Por qué invitar a Bartolomé de las Casas a un acto considerado como bárbaro cuando defendía a los indios? Para lo bueno y para lo malo, en el ser humano conviven al mismo tiempo Jekyll y Hyde. Negar que en América se practicara el canibalismo cuando llegaron los españoles es querer pasarse de buenista o ser ¨woke¨. El canibalismo por esa época se practicaba en África, en Asia y en Oceanía. Recordar que estamos hablando de los siglos XV y XVI. Los sacrificios se realizaban para calmar a los dioses o para pedirles favores, que podrían ser terminar con una sequía, una epidemia o para ganar una guerra o simplemente para que acompañen a un soberano en su viaje al más allá, como los guerreros de Xian ( Ejército de terracota).

Aunque a día de hoy los sacrificios humanos nos puedan parecer abominables, también los realizaban los germanos, los escandinavos y los celtas. Los sacrificios eran una práctica habitual en la capital azteca, Tecnochtitlán, a la llegada de los españoles. Existen pruebas de que los olmecas practicaban sacrificios humanos. En Teotihuacán a los sacrificados se les arrancaba el corazón para ofrecerlo al Dios Tláloc. Incluso los mayas, de los cuales tenemos en la actualidad una visión romántica, realizaban decapitaciones, en ocasiones a niños, actos que han quedado plasmados en numerosos jeroglíficos de la zona. Los actos más sádicos no solo iban dirigidos a los prisioneros. Según la bibliografía sobre el tema, los aztecas preferían a ¨hombres físicamente atractivos, fuertes y valientes¨. Era lo que, según ellos, les exigían los dioses. Los niños eran deseados porque sus lágrimas atraían a la lluvia. Los mayas organizaban competiciones atléticas en las que el premio era la muerte del ganador y ser comido por su propia gente. Yo, personalmente, prefiero perder. A las víctimas, se les prometía el paraíso. ¿Os suena de algo?

Estas prácticas también eran una estrategia para atemorizar a subordinados y enemigos, y al mismo tiempo mantener los privilegios de las clases dominantes (casta) con el pretexto de honrar al dios Xipe Tótec. Estos rituales llegaron hasta la época de Moctezuma, el último emperador mexica. Hacia 1519, con la llegada de los españoles, los aztecas y los mayas, se convirtieron en las victimas. Entre las enfermedades y las matanzas, murieron unos 24 millones de nativos en el territorio conocido como Nueva España que luego sería México. En la actualidad, se calcula que en México existen unos 68 pueblos indígenas, un 10 % de la población total. Las 5 etnias nativas más numerosas son: nahuas, mayas, zapotecos, mixtecas y ostomíes. Los ¨calpullis¨ o comunidades indígenas no siempre estaban en tiempos de paz. Un claro ejemplo del mestizaje mexicano es su rico idioma, muy influenciado por el Náhualt. De esta lengua proceden palabras como: aguacate, tomate, cacahuete o cacao.

En Sudamérica, los sacrificios se realizaban principalmente para controlar, a través de las divinidades, el fenómeno de El Niño. Estos sanguinarios actos fueron prohibidos por los españoles en 1521. Este tipo de prácticas no solo nos han llegado por las crónicas de los españoles, sino también por los británicos (enemigos de la época) a través de la Enciclopedia Británica.

En la actualidad, la gran mayoría de población mexicana es mestiza. Desde la época del Virreinato, los nativos mexicanos han padecido discriminación por los colonos españoles, pero también por sus descendientes, los criollos. De hecho, la reciente presidenta electa mexicana, Claudia Sheinbaum, tiene orígenes judíos. Por parte materna, procedentes de Bulgaria, y por parte paterna, lituanos que llegaron a México, durante la Segunda Guerra Mundial. Su padre es químico y su madre bióloga. Su abuelo paterno era comerciante de joyas, pero militaba en el Partido Comunista Mexicano. Como podemos ver, los orígenes de Sheinbaum no son los de la típica clase obrera tradicional latinoamericana. Puede parecer hipocresía que la esposa de A.M. López Obrador se llame Beatriz Gutiérrez Müller, unos apellidos muy indígenas.

Cuando las reivindicaciones coloniales las realizan los nativos, las exigencias tienen un sentido claro. Por ejemplo, los congoleños con los belgas o los argelinos con los franceses. El tema del revisionismo se desvirtúa cuando las exigencias de perdón las realizan personas que¨ no pertenecen a comunidades nativas¨. Cuando un criollo o un latinoamericano blanco, habla en nombre de los indios, el discurso revisionista se tambalea y solo cala en la mentalidad de los ignorantes. Este tipo de actos habría que enmarcarlos en la ola de populismo que recorre el mundo. Suplantar el origen ajeno es una falta de respeto a la inteligencia de los pueblos oprimidos.

En México, en Venezuela y en otros países latinoamericanos, los que han ostentado el poder, a no ser por algunas revoluciones, han sido los criollos, es decir, los descendientes de los antiguos colonizadores. Las poblaciones indígenas y afroamericanas siempre han sido discriminadas. Que ahora los mismos que discriminan a los suyos en sus propios países sean los que exigen pedir perdón para las comunidades oprimidas, puede parecer una broma de mal gusto. El racismo es un problema que perdura en la actualidad a nivel mundial.

En la campaña a las presidenciales de EE.UU., Donald Trump dijo que los inmigrantes se comen a las mascotas (perros, gatos, loros, etc) de los buenos vecinos estadounidenses. Trump es nieto de un inmigrante alemán, pero él no se ve como un americano de segunda generación. Para él, como para muchos racistas, las leyes migratorias solo cuentan para los pobres y las personas de piel oscura. No para los de origen europeo que tienen un ¨derecho innato¨ a emigrar donde quieran.

Tenemos que aprender del pasado para mejorar el presente, pero con todas sus luces y sombras. Por mal que nos sepa, en algunas ocasiones, no podemos cambiar la ¨narrativa dominante¨, pero si podemos tener una comprensión más precisa sobre un tema en particular. La Historia de la Humanidad se debate en el eterno conflicto entre el bien quedar y el realismo. Tenemos que preservar la gran riqueza cultural que aportan las diversas civilizaciones que han poblado la Tierra, pero no podemos evitar que unas civilizaciones sustituyan a otras menos avanzadas.

En el tema de la colonización y del imperialismo habría que poner las cosas en su contexto histórico. Es muy cierto que los españoles, como colonizadores que eran, cometieron múltiples atrocidades. Nadie puede negar eso, pero si lo comparamos con otros colonizadores no quedan tan mal parados. Los españoles se mezclaron con las comunidades locales, de ahí que en muchos países, ex colonias españolas, exista una gran riqueza étnica. Mulatos, mestizos, criollos, negros, indios, zambo, etc. Los ingleses y los franceses, por ejemplo, se mezclaron poco con las poblaciones autóctonas. Para ellos, los objetivos de la colonización eran explotar a las poblaciones locales o sustituirlas.

Tanto en Estados Unidos, como en Australia o Nueva Zelanda, los aborígenes han terminado viviendo en reservas. Pocas veces en la Historia, las colonizaciones, se han llevado a cabo de manera pacífica. En general, se realizan por la fuerza y con la ideología o la religión por bandera. En el caso de México, ¨con la espada y la cruz¨. Los países, las civilizaciones y las personas cambian con el tiempo. Y esto tiene sus pros y sus contras. Estados Unidos, por ejemplo, no sería la potencia mundial que es hoy en día sin el exterminio a que se sometió a los pueblos originarios (Indios).
No podemos cambiar el pasado. Culpar a Cristóbal Colón por el racismo y la pobreza de muchas etnias precolombinas que habitan en países que llevan siglos de independencia, es meterse en tierras movedizas y llevar el populismo hacia la polarización social.

Por Alcides Pimentel Paulino

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