Rescatan cuerpo dentro de yipeta se había precipitado al río Camú, en Angelina, Sánchez Ramírez

Por Carlos Luis Baron Domingo 26 de Marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, ANGELINA, Sánchez Ramírez.- Fue encontrado y extraído de las aguas del río Camú el cuerpo del joven de 20 años Guejassi Espino Acosta, quien junto a un amigo que salvó la vida milagrosamente se precipitaron al fondo del torrente junto a la yipeta en la que viajaban, la madrugada de este pasado sábado, en el tramo Angelina-Las Guáranas.

El cuerpo del joven, junto al vehículo Ford Explorer, color azul oscuro, fue extraído desde el fondo de las turbias y movidas aguas del río Camú alrededor de las 7:30 de la noche de este domingo, luego de más de 30 horas de búsqueda.

El hallazgo termina con las angustias de familiares y cercanos al joven Espino Acosta, quienes embargados de la incertidumbre porque desconocían el paradero del cuerpo, lloran junto a la conmoción de toda una comunidad la pérdida terrible de quien era estudiante de derecho.

El horrible accidente ocurrió alrededor de las 3:00 de la madrugada del sábado, al deslizarse y caer al río la jeepeta en la que se desplazaban, conducida por Daniel Estévez, de 23 años, quien sobrevivió al poder salir del vehículo ya dentro del agua y luchar contra las fuertes corrientes del Camú, cuyas aguas, excesivamente turbias en su vida natural, habían crecido fruto de las copiosas lluvias caídas en la región del Cibao.

Ambos jóvenes son oriundos del municipio de Fantino.

Cientos de personas, entre curiosos, familiares, cercanos y relacionados, hicieron guardia todo el tiempo en el lugar del accidente, presenciando una larga jornada de rescate que llegó a extenuar a quienes integraban los equipos de socorro.

El cadáver de Guejassi Espino Acosta fue sepultado la noche de este domingo, tomando en consideración el estado de descomposición que ya presenta su cuerpo. Para el acto fúnebre en horas de la noche se contó con un permiso especial por parte de las autoridades que administran el cementerio municipal de Fantino.

POR LUIS BRITO Y ALFONSO SURIEL