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13 de enero 2026
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4 min de lectura Deportes

Réquiem para nuestro boxeo profesional Heriberto Morrison

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. -Las actividades del boxeo de paga en el ámbito nacional atraviesan por uno de sus períodos más difíciles, el de las «vacas flacas».

La promoción boxística, considerado como la fuerza motriz del espectáculo de los puños, ha demostrado estar en manos de personas con muy limitados recursos y carentes de reales iniciativas.

El resultado de esta situación ha sido el éxodo masivo hacia playas extranjeras de la mayoría de nuestros boxeadores más representativos. Otros, aunque no se han radicado en el exterior, se han visto obligados a viajar con frecuencia en pos de mejores oportunidades.

Hasta hace pocos años, la esgrima nacional de los puños estaba tomando un significativo auge, y con frecuencia se montaban carteleras que arrastraban una buena cantidad de público. Sin embargo, la actividad ha mermado considerablemente. El vacío dejado por algunas figuras carismáticas no ha sido llenado por los valores del presente.

Resumen diario de noticias

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Aquellos eran los tiempos del fenecido Fa Aquellos eran los tiempos del fenecido Fausto-Ceja-Rodríguez, Héctor Julio Medina, Carlos Caja de Bolas-Gil, Fermín-El Moreno-Guzmán, Ignacio Espinal, Pablito Jiménez, Nelson Cruz Tamariz, Adolfo Marte, Darío Hidalgo y otros.

De cinco años para acá y como por arte de magia los promotores han ido desapareciendo del espectro del negocio-deporte, y hoy día sólo hay en todo el país dos empresas activas. Una radicada en la capital y otra en Santiago de los Caballeros.

la mejor explicación de este fenómeno es que la actividad no cuenta con promotores auténticamente te profesionales, ya que quienes hasta ahora han ejercido el oficio no han sido más que «promotores prác-ticamente», desconocedores de las interioridades de esta función.

Con respecto a quienes oficialmente han dirigido el boxeo rentado habría que concluir, que su papel ha sido importante en lo atinente a organización y disciplina.

El mérito principal recae en la persona del doctor Ramón Pina Acevedo y Martínez, presidente de la Comisión Nacional de Boxeo Profesional, quien por su gran probidad, eficiencia y rectitud, fue elevado el año pasado al cargo de vicepresidente de la Asociación Mundial de Boxeo para la América Latina.

Sin embargo, el gran trabajo de Pina Acevedo, quien rescató la dignidad de nuestro boxeo de paga, no ha sido complementado con el surgimiento de auténticos promotores.

Ni siquiera los campeones nacionales se pueden dar el lujo de vivir del «beneficio» que obtienen en el duro oficio, viéndose -las más de las veces- obligados a buscarse trabajos de poca monta.

La mejor prueba de la incapacidad de los promotores del patio la explica el hecho de que en los últimos quince años sólo se ha podido montar aquí un combate mundialista. Ello ocurrió en 1976 cuando el criollo Juan Guzmán arrebató la faja de las mini-moscas al panameño Jaime-El Cieguito-Ríos, para convertirse en el segundo y último campeón mundial que ha producido el país.

El primer campeón mundial dominicano fue Carlos (Teo) Cruz, quien en memorable combate escenificado en el Estadio Quisqueya destronó al puertorriqueño Carlos Ortiz para adueñarse del cetro universal de la categoría ligera.

Demás está decir que el localismo, y el parcialismo a ultranza han sido lastres en la conducta de influyentes personeros del boxeo de paga que se desenvuelven en el ámbito internacional. Lo más favorable para países como el nuestro es contar con promotores capaces de traer al país campeones mundiales para en frenarlos con los retadores criollos más calificados.

No es lo mismo pelear en su casa que en casa ajena. Y la mejor prueba de ello la tenemos con Puerto Rico que en los últimos años es una de las naciones donde han surgido más campeones mundiales.

Alrededor del 99.9 por ciento de los campeones mundiales puertorriqueños se han coronado en su propio terruño. Entre estos casos podríamos mencionar a Wilfredo Benítez, Ángel-El Cholo- Espada, Esteban de Jesús y Samuel Serrano. Todos se coronaron en su patria, con el calor y empuje de su fanaticada. Alfredo-El Salsero-Escalera, quien se coronó en el Japón, constituye una de las pocas excepciones.

En los últimos años, salvo Juan Guzmán, todos los pugilistas criollos que han disputado cetros mundiales lo han hecho en playas extranjeras. Tales fueron los casos de Ignacio Espinal, Miguel Montilla, Livio No-lasco, José Fernández, Vilomar Fernández, José Caba, Emilio-Pepe-Hernández, Héctor Julio Medina y Héctor-El Pequeño-Meléndez.

El Pequeño Meléridez fue víctima de una de las decisiones más injustas frente al coreano Sun Yum Kim, cuando éste era titular mini-mosca.

Actualmente los únicos hombres que conservan factura mundialista y que están incluidos en las clasificaciones mundiales son Miguel Montilla, Enrique Sánchez, Pequeño Meléndez, Eleoncio Mercedes, VI-lomar Fernández y José Caba.

Entre los novicios Ramón-El Sordito-Nerys es la figura que presenta mayores proyecciones.

La mayoría de estos boxeadores deambulan por el exterior, combatiendo en circunstancias desfavorables, y debiendo «matar» para ganar.

Este es el panorama que presenta en la actualidad oxeo profesional dominicano. Una situación que difícilmente cambie hasta tanto surjan promotores con un sentido amplio y definido sobre el manejo de esta actividad.

Por Heriberto Morrison

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