Gobierno y oposición están requeridos de sensatez. El primero para no tener la piel demasiado sensible como para no escuchar las críticas sobre los problemas que enfrenta la República Dominicana. Y el segundo, para no exagerar con la realidad que vivimos los dominicanos.
Al final no termina siendo una buena opción querer creer que todo marcha bien y que no hay males que deben ser enfrentados desde el Gobierno. Y mucho menos que la oposición crea que por solo estar en esa posición se va a admitir como bueno y válido todo lo que se le ocurra decir.
Necesitamos diálogo y la sabiduría popular sabe muy bien que la verdad no está de un solo lado. Y que por el contrario hay razones válidas en ambos lados.
