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3 de febrero 2026
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OpiniónDaniel García SantanaDaniel García Santana

República Dominicana: ¿Un apartheid en el Caribe?

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RESUMEN

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Participé recientemente en la 13° versión del Festival de la Fundación Gabo, ideada por el más grande escritor latinoamericano de todos los tiempos, para mí, Gabriel García Márquez. Durante esa actividad, celebrada en Bogotá, Colombia, estuve acompañado por un grupo de destacados periodistas y profesionales dominicanos, como Domi García Santana, Rafael Zapata González, Engels Mateo, Inving Novas, Virma Abreu, Perla Medrano García y Ramón Féliz Lebrón, quien fue el responsable de nuestra excelente estadía en esa ciudad, a través del Programa de Capacitación Periodística (Procap), que dirige.

En los Premios Gabo 2025 resultó ganadora, en el renglón de Texto, la historia “Buscando a Mikelson: un apartheid en el Caribe”,en la cual se acusa al pueblo dominicano de ser racista con los haitianos, de forma despiadada y sin objetividad, ya que solo está basada en testimonios de nacionales haitianos y de organizaciones defensoras de la causa de esos ciudadanos, sin consultar alguna voz oficial de la patria de Duarte, Sánchez y Mella.

La comitiva de periodistas dominicanos nos sorprendimos de que el jurado de esos prestigiosos premios haya declarado ganadora esa desvirtuada historia, escrita por el antropólogo y cronista salvadoreño, Juan Martínez D. Aubisson, quien fue ligero en contextualizar su intento de reportaje hasta con datos históricos de la Era de Trujillo, obviando hechos positivos recientes.

En su mal contado relato, el autor, ni por asomo, cita algunas de las ayudas ofrecidas por República Dominicana a Haití. Por ejemplo, que fuimos los primeros en llegar a esa vecina nación cuando fue impactada por un terremoto el 12 de enero del 2010.

Aunque presenta algunos excesos militares, que deben ser erradicados, el autor de “ese cuento”, que parece redactado desde el área de comunicación de cualquiera de las agencias internacionales que históricamente han calificado a República Dominicana “como racista”, por querer poner orden en su territorio, apegada a sus derechos, también obvia que este país ha invertido en los últimos años hasta el 30% de su presupuesto para los servicios hospitalarios en atención a haitianos, incluyendo a parturientas, que han llegado a ser hasta el 35% de las embarazadas atendidas en el sistema de centros médicos públicos.

Otro detalle no reflejado por el antropólogo Martínez D. Aubisson fue la defensa y la lucha librada por el presidente Luis Abinader para la intervención en la crisis haitiana de los países ricos y organismos internacionales, en foros internacionales, incluyendo en la Organizaciones de las Naciones (ONU). Pero fue ligero en calcular la cantidad de inmigrantes haitianos ilegales que han sido deportados a su país.

El autor de esa media obra está “convencido” de que los dominicanos somos racistas, porque al ser inquirido por el autor de este artículo sobre su trabajo se limitó a continuar acusándonos: “Ustedes los dominicanos son racistas. Deben revisarse”, me contestó, para luego salir huyendo y dejarme con “las palabras en la boca”. No ofreció una entrevista formal a la delegación de periodistas dominicanos, pese a que le fue solicitada.

Historias contadas a media como esa, nos obligan a seguir narrando la verdadera situación de República Dominicana por la migración haitiana.

Por Daniel García Santana

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