ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
3 de enero 2026
logo
OpiniónCarlos Checo EstrellaCarlos Checo Estrella

República Dominicana: Remesas y estancamiento económico

COMPARTIR:

El estancamiento económico es una de las principales causas de las migraciones, la inexistencia de oportunidades, bajos salarios y frustración personal empujan a las personas a buscar una vida mejor en otros países.

La falta de acceso a oportunidades para la realización personal lleva a la frustración sociocultural, lo que produce un descontento con la situación de la comunidad o país de residencia.

La búsqueda de mejores condiciones de vida motoriza los movimientos migratorios.
Las personas llevadas por las expectativas de encontrar una mejor situación de vida en el exterior en su comunidad de origen, ven al país receptor, como un espacio de grandes oportunidades e ingresos.

El crecimiento económico de República Dominicana no ha producido una distribución más equitativa de la riqueza y los beneficios para toda la población.

Existe una alta desigualdad; el 40% de los hogares con mayores ingresos concentra cerca del 70% de los ingresos, mientras que el 60% más pobre recibe solo el 30%.

La desigualdad socava el desarrollo social y económico y puede afectar el sentido de realización y autoestima de las personas. Lo que tiene consecuencias directas en la vida de la gente, como la falta de acceso a oportunidades y servicios.

Más de 2,84 millones de personas de origen dominicano viven en el exterior, según el Registro Sociodemográfico 2023 del Instituto de Dominicanos en el Exterior.

Nuestros emigrantes, no rompen sus vínculos familiares, están pendientes de la situación y necesidades de sus familiares y de forma regular envían remesas.

Las remesas son las transferencias de dinero por parte de personas que trabajan en el extranjero a familiares o amigos en su país de origen.

RD tiene décadas recibiendo el aporte solidario de compatriotas, cerca de un 20% de nuestra población, que se marcharon a otras tierras en busca de las oportunidades que no tenían en aquí.

República Dominicana recibe cada año alrededor de 11 mil millones de dólares en remesas. Las remesas, representaron alrededor del 9-10% del PIB. En 2024. Esas remesas llenan parte del vacío económico que generan el desempleo y el empleo precario.

Produce vergüenza ajena, ver que las autoridades dominicanas anuncian como si fuese una hazaña propia, el sacrificio de cientos de miles de exiliados económicos, quienes sus desacertadas políticas oficiales han enviado fuera del país.

Las remesas son de gran ayuda para quienes las reciben y para la dinámica económica.

Sin embargo, el hecho de que R.D no haya sabido aprovechar el flujo de remesas para desarrollar su economía provoca efectos negativos, uno de ellos es la inflación, ya que cada peso en circulación debe tener ese mismo valor en bienes y servicios.

Las remesas aumentan el poder adquisitivo de las familias en el país receptor, lo que incrementa la demanda de bienes y servicios. Si la oferta no puede crecer al mismo ritmo, los precios suben.

Otro efecto es la presión sobre la balanza de pagos, la demanda de bienes y servicio provoca que sean traídos desde el exterior los bienes no producidos aquí. Al igual que equipos implementos y maquinarias.

Se tiene la percepción en sociedades receptoras de remesas, de que estas partidas contribuyen al desarrollo general de la economía del país cuando lo real es, que contribuyen, pero, como un complemento del salario familiar básico de algunas familias.

Las remesas impactan en la desigualdad, aumentando la brecha entre las familias pobres que las reciben y las que no reciben ese ingreso.

En República Dominicana, se alega que el país produce casi todos los alimentos que consume, sin embargo, vale señalar que en la producción de pollos, huevos y cerdos hay un alto componente de importación de materia prima importada para la elaboración de los alimentos.

Más del 65% del café que se consume en nuestro país es importado, erogando una suma cercana a los cuatro mil millones de pesos.En RD se importan muchas mercancías y productos que pueden elaborarse aquí.
Compramos textiles, electrodomésticos, calzados, bebidas alcohólicas, perfumes, medicinas,  productos para la higiene personal.

Muchos son bienes de primera necesidad, otros muchos son suntuarios, que solo están al alcance de quienes reciben remesas, están ligados a las bancas de apuestas y loterías y actividades informales, no cuantificadas.

Nuestro país ha transformado su economía hacia una menor participación relativa de la agricultura y una mayor participación de los servicios, entre los que destacan el turismo, zonas francas, finanzas, comunicaciones y la construcción.

Se privilegia las importaciones frente a la producción local.

Concentrar la actividad económica en zonas francas y turismo puede generar problemas como la especulación inmobiliaria y burbujas económicas, una mayor desigualdad social y una dependencia excesiva de estos sectores, que los hace vulnerables a crisis externas. La falta de diversificación económica ha llevado llevar al estancamiento de otros sectores, como la agricultura, la industria, el comercio local.

Persisten ingresos laborales estancados y oportunidades laborales y salarios desiguales, sobre todo, para las mujeres y las personas en situación de pobreza.

Necesitamos romper el círculo vicioso de la pobreza a través de políticas públicas que contribuyan a construir una sociedad más equitativa y de mayor bienestar para todos los dominicanos.

Estas políticas deben incluir la mejora de servicios básicos como la salud, y la educación y fomento del empleo digno.


Por Carlos Checo Estrella

Comenta