RESUMEN
El diálogo iniciado en Santo Domingo los pasados uno y dos de diciembre pasado, fue un teatro organizado por el gobierno dominicano a instancia del dictador venezolano con el fin de entretener y dividir a la oposición, con el malvado propósito, de que cuando llegue el momento de las elecciones del 2018, poder “derrotar” de manera fácil –con fraude por supuesto- a una oposición fraccionada con un candidato sin carisma, posiblemente inducido por Maduro.
República Dominicana fue escogida para este diálogo, porque supuestamente es un país neutral, cosa que no es cierta, pues el país nunca ha sido neutral con respecto al régimen chavista, ya que constantemente han demostrado su apoyo a la dictadura, desde el comienzo cuando era encabezada por Hugo Chávez. Lo que han hecho también con frecuencia, a través del congreso y votando a favor de la agenda chavista en los organismos internacionales.
Con su complicidad con el chavismo totalitario, el presidente Medina está haciendo un papel inútil en contra de la democracia del continente, como el que hizo el ex presidente Fernández, – también aliado de Maduro- al dejarse tomar como instrumentos del dictador sirviente de la Habana.
Por su parte, la oposición venezolana, muestra no tener capacidad para entender que la están utilizando al seguir dejándose llevar al terreno infértil de los “diálogos” propuestos siempre por el dictador, donde solo él sale ganancioso, debido a que los utiliza para ganar tiempo y crear una falsa percepción de apertura, que al final siempre resulta en lo que es: una farsa teatral.
No es bueno para la oposición haber bajado la guardia, cayendo en la pasividad y la dispersión, luego de la gran demostración de resistencia y desobediencia civil que protagonizó junto a la sociedad civil durante meses de manifestaciones pacíficas, solo violentadas por la férrea represión desatada por la sanguinaria dictadura.
Esa pasividad tiene envalentonado al sátrapa que la ve como una debilidad de la oposición democrática, lo que le da oportunidad para mover fichas que antes no podía, por lo que le permite desatar nueva ofensiva para llevar a cabo planes que lo puedan ayudar a ganar capital político para justificar perversas estrategias que lo apuntalarían en la retención “legal” del poder en el 2018.
No creo que las negociaciones en Santo Domingo vayan a dar un resultado donde el gobierno vaya a ceder en sus planes de quedarse en el poder indefinidamente; de ninguna manera…
Lo que van a hacer es entrampar aún más a la oposición en un juego que la entretiene, la desgasta y la divide, llevándola constantemente de un diálogo a otro, en distintos escenarios, para hacer creer a la comunidad internacional, muchas veces ingenua o cómplice, que ellos tienen espíritu democrático y de diálogo cuando está demostrado repetidamente, que todo es una falsedad.
La libertad condicionada de algunos detenidos en las justificadas protestas contra la dictadura, no es gran concesión de parte del régimen, pues estos en realidad no debieron estar detenidos por más de uno o dos días máximo, como se estila en todas las democracias cuando personas que protestan contra acciones de un gobierno son detenidas. La oposición debe exigir la libertad de todos los presos políticos, sin excepción.
Algo que no deben hacer los opositores, bajo ninguna circunstancia, es legitimar la espuria, ilegal y omnipotente Asamblea constituyente, pues eso sería legalizar la violación del estado de derecho; complacer el principal objetivo de la tiranía, que es disponer de un instrumento dizque institucional, todopoderoso, con el que puedan hacer y deshacer para apuntalar el totalitarismo que va camino a eternizarse.
Mi más caro deseo para este año 2018 que se inicia, es que se produzca un milagro: el derrocamiento por la fuerza de esa oprobiosa tiranía chavista, porque es obvio que pacíficamente por elecciones democráticas no se va a lograr un desenlace favorable al restablecimiento del estado de derecho desmantelado por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, porque es muy evidente que ese régimen jamás cederá el poder pacíficamente.
