EL NUEVO DIARIO, LA PAZ. – El comandante de la Fuerza Naval de Bolivia y miembro de la Junta Militar, vicealmirante Ramiro Terrazas, renunció al cargo en una carta que envió al jefe del régimen castrense Luis García Meza.
Terrazas habría presentado su renuncia el pasado 27 de mayo aduciendo la necesidad de «renovar los altos mandos militares y para velar por la unidad de las Fuerzas Armadas».
Autoridades guberna- mentales afirmaron que García Meza aceptó ayer la renuncia del comandante de la Fuerza Naval.
Durante los últimos días trascendió una pugna interna entre los mandos del Ejército y de la Fuerza Aérea con los jefes de la Fuerza Naval respecto al planteamiento presentado por García Meza sobre su relevo de la jefatura del gobierno.
En forma sorpresiva García Meza anunció el pasado martes que dejará el gobierno castrense el próximo 6 de agosto una vez que las Fuerzas Armadas designen al próximo conductor del régimen denominado de «Reconstrucción Nacional”.
La Fuerza Naval hizo conocer que «debería hacerse una renovación total de los mandos militares» la que se haría efectiva con la renuncia de los tres miembros de la Junta de Comandantes.
García Meza posesionó el pasado martes al nuevo comandante del Ejército, general Humberto Cayoja, quien ha realizado intensas gestiones con el fin de establecer acuerdos en las tres fuerzas y «fortalecer la nueva etapa del gobierno militar».
Según el estatuto creación de la junta de comandantes formarán parte del organismo los jefes de las tres fuerzas militares, Ejército, Aérea y Naval.
El mismo estatuto establece que ante ausencia o relevo del jefe de la Junta Militar, general Luis García Meza, se hará cargo del mando el comandante de las otras fuerzas que tenga mayor antigüedad, en este caso el general Waldo Bernal Pereira, de la Fuerza Aérea.
El pasado lunes el teniente coronel Emilio Lanza presentó un planteamiento por el cual se exigía la renuncia de los altos mandos militares, incluidos García Meza y los comandantes de las fuerzas Naval y Aérea.
Su movimiento rebelde a cargo de oficiales y soldados del Centro de Instrucción de Tropas Especiales (CITE), no prosperó debido a la falta de apoyo de otras unidades militares y fue sofocado finalmente.
Página 15




