RESUMEN
Emprender en la República Dominicana puede ser toda una odisea para el ciudadano común y corriente. Desarrollar una empresa o iniciar un proyecto de emprendimiento es intentar nadar a través de un océano de trabas, y regulaciones sobre regulaciones. La obtención de permisos en diferentes y múltiples instituciones públicas entorpecen exasperantemente el crecimiento de nuestras empresas y en muchos casos generan pérdidas.
Esto lo podemos ver claramente en la importación de materia prima para fines farmacéuticos, cosméticos, y alimenticios, donde se necesita obtener permiso del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ministerio de Agricultura, Ministerio de Interior y Policía, las Fuerzas Armadas y la Dirección Nacional de Control de Drogas.
En el mejor de los casos cada una de estas instituciones se tardará entre 2 y 3 días para otorgar el permiso, mientras esa importadora es cobrada diariamente en aduanas por el almacenamiento de su furgón; resultando en daños económicos que pudieran ser fatales para pequeñas y medianas empresas.
Hay trabas también para aquellos que exportan: según la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), se estima que el proceso desde que un comprador en el exterior decide adquirir el producto hasta ya recibir el producto, tarda unos 90 días. Estos tres meses se deben en parte a las trabas en el sector de la exportación, donde exportar frutos y otros productos sencillos demora varios días en salir, afectando la calidad del producto u obligando al empresario a invertir en almacenamiento costoso.
Según el reporte de Índice de Competitividad Global 2017-2018, publicado por el Foro Económico Mundial, la corrupción y la ineficiente burocracia gubernamental son los dos principales problemas que presenta un empresario para desenvolver un negocio en nuestro país. Esto es inaceptable. En un mundo en constante cambio, donde el turismo de nuestro país será severamente afectado por los cambios climáticos, debemos tomar medidas urgentes para preservar y desarrollar el sector empresarial dominicano.
No podemos seguir avanzando nuestra economía a base de préstamos que nos endeudan costosamente y limitan la capacidad de inversión en nuestra mano de obra. La estabilidad económica de una nación depende de la fortaleza de sus industrias y sus empresas. Depende del espíritu emprendedor y desarrollo económico de sus ciudadanos. No se la pongamos innecesariamente complicada y eliminemos tantos obstáculos. Recordemos que un gobierno debe regular y facilitar, no obstruir.
Por Joel Diaz
