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13 de enero 2026
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OpiniónTomás D. Guzmán HernándezTomás D. Guzmán Hernández

Reformas decisivas para la economía dominicana 2026

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Para empezar con buen pie, nuestras autoridades gubernamentales (poder ejecutivo, legislativo y judicial) tienen que enfocarse en una serie de medidas y decisiones que son inaplazables.

Vamos a enumerar unas cuantas a manera de ejemplo: la reforma de la ley 87-01, sobre seguridad social, y sobre el sistema de pensiones, la fiscal y tributaria prevista en la Estrategia Nacional de Desarrollo (END), que reduzca el gasto tributario en favor de las finanzas del estado, sobre el 4 % del PIB en educación, sobre los subsidios generales, sobre el empleo de los migrantes y su status temporal. Es necesario convocar al Consejo Económico y Social junto a los representantes de todas las fuerzas políticas y sus mesas de trabajo.

Hemos logrado avances extraordinarios en las últimas dos décadas. El crecimiento del ingreso per cápita (La renta per cápita (PIB per cápita) de República Dominicana es de aproximadamente US$10,876 (julio 2025) es uno de los más rápido de la región. El éxito de esto se debe a una estrategia de apertura del comercio exterior (exportaciones crecientes, inversión extranjera directa en ascenso, turismo cada vez con más visitantes, zonas francas de exportación, y remesas de los dominicanos ausentes). Ahí reside la respuesta.

Nos encontramos este 2026 con grandes desafíos como mercado emergente que requiere de más exportaciones y sobre todo insertarnos en el de productos electrónicos y chips para computadores a través de cadenas de suministros de marcas reconocidas.

La buena gestión económica es clave para mantener la macroeconomía estable, para no utilizar medidas contingentes. Los bancos requieren de flujo de capitales que puedan proveer a tasas rentables, pero sobre todo asequibles. El mercado de los bonos en moneda local requiere de profundización para reducir la dependencia de flujos de capitales volátiles.

Mediante una política monetaria prudente se ha conseguido mantener a raya la inflación que crece moderadamente en los precios, así como la expansión del crédito cumpliendo con las metas de inflación y las políticas macro prudenciales.

Las crecientes tensiones comerciales en naciones avanzadas y la desaceleración del crecimiento PIB del año recién transcurrido obliga a un manejo cauteloso por la incertidumbre que todavía permanece. Las fuerzas fundamentales se pondrán a prueba en este 2026 mediante la resiliencia de sectores dinámicos como lo son el turismo, las zonas francas de exportación, la IED, las exportaciones crecientes de productos tradicionales, que reducen significativamente la lucha contra las variables ya señaladas.

Alcanzar una etapa de crecimiento económico obliga a buscar nuevos mercados que unido al conjunto de reforma decisivas se refuercen entre sí.
Los cambios demográficos que venimos experimentando desde hace décadas deben ser objeto de la mayor atención de las políticas sociales, el número de trabajadores informales ha crecido y son muy importante para brindar un impulso al crecimiento económico tratando de su incorporación a la formalidad, ofreciendo facilidades.

Hay que reforzar el sistema de pensiones y las redes de protección social para atender a una tercera edad en expansión. Insertar a la mujer en la fuerza laboral ayudará a mantener en marcha el motor del crecimiento.

Hoy día es muy importante desarrollar el potencial de nuestra juventud en el uso y aplicación de la inteligencia artificial (I.A). Es imprescindible que la escuela pública y privada se integren en un plan de mejorar las aptitudes de los estudiantes nivel medio y superior en esta materia dado que se nos avecinan grandes cambios (laborales, cognoscitivos, técnicos etc) por esa vía.

Las metas de inflación hay que mantenerla dentro del rango prudente para mantener a raya el alza de los precios mientras se expande el crédito previniendo el riesgo financiero.

Ahora bien, es necesario en el largo plazo poner a prueba a los líderes, el país no puede permitirse ampliar la brecha de la corrupción que nos separa de naciones más adelantadas. Alcanzar el conjunto de reformas señaladas significa pasar a otra etapa con un mejor desempeño fiscal. En la última década el número de trabajadores insertos en el aparato productivo creció más rápidamente brindando un impulso al crecimiento económico.

Los cambios demográficos están creciendo a pasos acelerados con muchos retos en el porvenir el dividendo (demográfico) ha comenzado a diluirse porque la tasa de natalidad ha caído en los últimos años. A pesar de que el número de los NiNis es un factor a considerarse. Engrosarlos a la fuerza laboral es una tarea en ese segmento.

Las aptitudes generales son muy importantes para evitar la desaceleración de la productividad parte de nuestra ventaja competitiva se basa en la renovación de métodos y el uso de productos de última generación la automatización del sector agrícola que merece la mayor atención, así como la tecnología aplicada en el sector salud por citar dos ejemplos cruciales.

Los trabajadores necesitaran de mayor capacitación en la automatización de procesos para trabajos en la era digital. Nuevos retos se plantean para mejorar la competitividad nuestra, el gobierno deberá mejorar el clima de negocios invirtiendo más en la investigación y desarrollo aparte de mejorar las infraestructuras viales, los puertos, así como las telecomunicaciones.

Con mayores recursos fiscales producto de la reforma y el incremento de impuestos (producto de cambios en el gasto tributario) en un 2% del PIB rendirá para cambiar y poder financiar inversiones esenciales y desbloquear proyectos necesarios que impulsen la calidad de vida. No basta con recaudar más dinero se requerirán de políticas e instituciones sólidas para garantizar que se gaste en forma adecuada el valioso dinero de los contribuyentes.

En la medida que cambien los patrones comerciales con aquellos países que mantenemos un mayor flujo de exportación-importación se transformará el panorama competitivo. Tenemos que apoyar el crecimiento de la demanda interna para lograr niveles adecuados del consumo. Tratar de abarcar más mercados al comercio exterior para mejorar los ingresos de nuestros productos locales.

Invertir más en la gente, requiere de políticas renovadas, novedosas y de mayor asistencia en la parte de capacitación profesional, de elevar el nivel educativo de renovar conocimientos y abrir más el mercado hacia el exterior. Hay que valerse de la creatividad empresarial afortunadamente contamos con una buena base y lograr el cambio es una tarea siempre pendiente.


El autor es economista

Por Tomás D. Guzmán Hernández

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