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31 de diciembre 2025
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OpiniónWalnesy BorquezWalnesy Borquez

Reforma fiscal en acción: roles y responsabilidades

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Para el economista Musgrave, «un buen sistema fiscal debe estar diseñado de forma que satisfaga los requisitos de equidad en la distribución de la carga, eficiencia en el uso de los recursos, objetivos de política macroeconómica y facilidad de administración¨.

La reforma fiscal de la cual se ha estado hablando, podrá representar un cambio significativo en la estructura impositiva de la República Dominicana, el objetivo debe ser mejorar la eficiencia económica, promover la equidad social y aumentar la recaudación del estado.

Para que la reforma fiscal que se pretende realizar sea viable y sobre todo sostenible, es fundamental entender el rol que juegan los diferentes actores llamados a involucrarse en la elaboración de la misma.

Estos actores, que incluyen el gobierno, el sector privado, la oposición política, la sociedad civil y las instituciones internacionales; cada uno tiene intereses, perspectivas y responsabilidades únicas que influyen en el proceso y el resultado de la reforma.

En el caso del gobierno, se considera como el principal impulsor de la reforma fiscal, al tiempo que, en esta ocasión, el Congreso Nacional está bajo la dirección política del partido de gobierno, no se espera que este último represente mayores inconvenientes para la aprobación de la referida reforma.

Sin embargo, si se quiere hacer una reforma consensuada, los demás actores estarán llamados a tener un desempeño que garantice al país una reforma fiscal capaz no solo de aumentar la capacidad de recaudación del Estado, sino, que a pesar de ello pueda conseguir mantener la estabilidad macroeconómica, pero a su vez conseguir el nivel de desarrollo que demanda un pueblo que con trabajo, esfuerzo y dedicación ha convertido esta economía en la número siete de América Latina.

Es de esperar que el sector privado, el sector que crea la riqueza de un país, presente una postura de defensa a aspectos que les afectan de manera sensible, dentro de los cuales se pueden resaltar: la doble tributación, la competencia desleal, la burocracia, así como minimizar el impacto negativo de la reforma en sus operaciones y maximizar los incentivos fiscales a los fines de garantizar la viabilidad y el crecimiento, etc.

En cuanto a la oposición política, el pueblo dominicano debe mantenerse vigilante, en el sentido de que si decide participar del proceso de reforma fiscal al cual será sometido el país, sea para negociar de manera transparente sobre los aspectos que impacten verdaderamente la calidad de vida y el bienestar de la República Dominicana.

Los gremios, las asociaciones y la sociedad civil están llamados a jugar un rol activo no sólo como veedores de este proceso, sino, como proponentes de asuntos que les afecten directa o indirectamente, así como análisis y recomendaciones, lo cual es fundamental para asegurar la transparencia y equidad en el proceso.

Finalmente, nuestro país como el resto del mundo es parte de acciones y transacciones globales que mediante su política fiscal es de entenderse que los organismos internacionales afines a la materia, asi como los países con los cuales la República Dominicana tiene negocios, de alguna manera participarán, como de costumbre, proporcionando su asistencia técnica y financiera, así como recomendaciones políticas basadas en experiencias internacionales.

Conclusión

Esta reforma fiscal, como en otras ocasiones podrá ser un proceso complejo que requiere la colaboración y el equilibrio entre diversos actores. Cada uno de ellos tiene un rol específico y una influencia particular en el diseño y la implementación de la reforma.

Entender y coordinar estos roles es esencial para lograr que esta reforma no solo sea técnica y económicamente eficiente, sino también políticamente viable y socialmente justa; la cual garantice igualdad y equidad para el pueblo dominicano.

El éxito de esta reforma fiscal dependerá en gran medida de la capacidad que puedan demostrar los actores participantes para dialogar, negociar y trabajar juntos y de manera transparente hacia un objetivo común: una estructura fiscal que promueva el bienestar económico y social del país.

POR: WALNESY BORQUEZ/ walnesyborquez@icloud.com

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