Siempre me ha fascinado cómo las efemérides nos invitan a conectar con la historia y, al mismo tiempo, con el presente. Son más que fechas señaladas en el calendario; son oportunidades para reflexionar sobre quiénes somos y hacia dónde queremos ir. En este contexto, el lenguaje y los mensajes culturales desempeñan un papel clave. Pensando en esto, recordé la película El discurso del rey (2010), una obra que, en mi opinión, ilustra perfectamente cómo las palabras pueden transformar un momento histórico en un símbolo cultural.
En la película, Jorge VI enfrenta un reto que trasciende su lucha personal con la tartamudez. Su misión era unir a una nación al borde de la guerra, y eso me hizo pensar en cómo, en las efemérides, las palabras adquieren un peso especial. Cada discurso o mensaje compartido en fechas significativas tiene el poder de inspirar, sanar y fortalecer los lazos culturales. Es algo que no dejo de admirar: cómo el lenguaje se convierte en un puente emocional cuando se utiliza con intención.
Uno de los momentos que más me impactó del filme fue el trabajo en equipo para preparar al rey. Su discurso no podía ser solo correcto desde el punto de vista técnico; debía ser humano y auténtico. Esto me recordó que, en las efemérides, no se trata solo de repetir hechos históricos, sino de darles un significado que conecte con las emociones colectivas. Las palabras que elegimos tienen que reflejar quiénes somos como sociedad, qué valores defendemos y qué legado queremos dejar.
Otra cosa que me dejó pensando es cómo cambia el significado del lenguaje con el tiempo. Un mensaje que hace décadas pudo simbolizar resistencia, hoy puede ser visto como reconciliación. Las efemérides, en este sentido, son una oportunidad única para resignificar el pasado y proyectar un futuro más inclusivo. Creo firmemente que, si utilizamos las palabras de manera consciente, podemos transformar estos momentos en verdaderos actos de unión y crecimiento cultural.
Por último, lo que más rescato de El discurso del rey es que detrás de cada mensaje importante hay un esfuerzo colectivo. En cada efeméride, ya sea un discurso oficial o una publicación en redes sociales, hay un equipo pensando en cómo las palabras pueden resonar profundamente. Y eso me hace valorar aún más el impacto que el lenguaje tiene en nuestra forma de entender la cultura y en cómo nos conectamos como comunidad.
Las efemérides, desde mi perspectiva, no solo conmemoran lo que fue, sino que moldean lo que somos. Como Jorge VI, cada uno de nosotros tiene la oportunidad de usar las palabras para marcar la diferencia, para inspirar y para crear un legado que perdure. Y eso, en el fondo, es lo que convierte un mensaje en algo verdaderamente inolvidable.
Por Lasey Batista
