La reciente propuesta de reforma fiscal presentada por el Gobierno no es simplemente un ajuste técnico en la recaudación de impuestos; es una declaración de compromiso con el bienestar de la nación y un llamado a la solidaridad. En un contexto donde las necesidades sociales han crecido y los recursos para financiarlas son cada vez más limitados, esta reforma busca garantizar que los que más pueden contribuir lo hagan de manera justa, permitiendo al país avanzar hacia un futuro con más oportunidades para todos.
Uno de los principales objetivos de esta reforma es hacer más equitativo el sistema de recaudación, aliviando la carga fiscal de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que representan el motor de la economía dominicana. Se prevé que la eliminación de anticipos para las microempresas y la reducción significativa para las pequeñas y medianas empresas facilitarán su crecimiento y sostenibilidad. Estas medidas no solo representan un alivio para los emprendedores, sino que también contribuyen a la generación de más empleos y oportunidades en el país.
Es importante destacar que esta reforma también está profundamente enfocada en la justicia fiscal. Las exenciones que tradicionalmente beneficiaban a sectores de altos ingresos se están revisando para que los impuestos recaigan principalmente en aquellos que pueden permitírselo. Esta reestructuración busca que las personas y empresas con mayores recursos asuman una responsabilidad proporcional a sus ingresos. Con este enfoque, no se trata de aumentar impuestos indiscriminadamente, sino de distribuir la carga fiscal de manera más justa.
El propósito último de esta reforma es mejorar la calidad de vida de la población, especialmente de aquellos que más lo necesitan. Al corregir las desigualdades en el sistema tributario actual, el gobierno podrá destinar más recursos a programas sociales, tales como atención médica, educación y ayudas directas a los sectores más vulnerables. La inversión en estos programas no solo reducirá la pobreza, sino que fortalecerá el tejido social del país, creando un entorno en el que todos puedan aspirar a mejores oportunidades.
En el sector salud, por ejemplo, la implementación de nuevas políticas sociales permitirá que más personas tengan acceso a servicios básicos de calidad. Un sistema de salud más fortalecido significa menos gastos de bolsillo para las familias, y más recursos disponibles para enfrentar situaciones de emergencia y necesidades diarias. Este tipo de medidas son esenciales en la construcción de un sistema de protección social que cubra a toda la población, independientemente de su nivel de ingresos.
La preocupación del Gobierno por aumentar la recaudación de manera más eficiente no está enfocada únicamente en obtener más fondos, sino en garantizar que esos recursos se utilicen de manera transparente y dirigida hacia los sectores que más lo requieren. La reforma tiene como objetivo no solo reducir la evasión fiscal, sino también garantizar que aquellos que han sido históricamente favorecidos por el sistema fiscal aporten de manera justa a las necesidades del país. En un contexto donde la desigualdad aún es una realidad, es necesario que quienes tienen más, contribuyan más.
Por último, se han eliminado varias exenciones que favorecen a sectores de ingresos altos sin una justificación clara. En lugar de estas exenciones generalizadas, el gobierno propone redistribuir los ingresos fiscales hacia programas que fortalezcan la protección social y garanticen un acceso más equitativo a oportunidades de desarrollo. Con una mayor recaudación y un uso más eficiente de los recursos, la República Dominicana estará en mejores condiciones de responder a los desafíos sociales, económicos y ambientales que enfrenta en la actualidad.
Esta reforma no solo es una respuesta a las necesidades fiscales del país, sino también un compromiso con la justicia social y el bienestar de los dominicanos. A través de un sistema más justo y equitativo, el gobierno podrá implementar políticas que reduzcan la pobreza, generen empleo y mejoren la calidad de vida de todos, construyendo así un país más inclusivo y solidario.
Por Jimmy Rosario Bernard
