Iremos mirando, pero la situación que se ha presentado en Venezuela ha de tener un impacto en la recomposición de fuerzas en el mundo. Lamentablemente, como ha ocurrido casi siempre, América Latina no ha logrado tener una postura unificada respecto a este tema.
Más bien, ha asumido una postura de adhesión o de rechazo. Es decir, no ha reflexionado sobre las consecuencias de la acción de los Estados Unidos contra Venezuela.
Pero, sobre todo, del propósito confesado de EE.UU. de gestionar el petróleo por un tiempo indefinido.
Este es un momento en que las normas del mundo están colapsadas y expuesto a los excesos de las potencias.
Y, sin embargo, es obvio que el miedo no nos salvará de los riesgos.
