RESUMEN
Las elecciones generales de 2028 en la República Dominicana están a la vuelta de la esquina, y en menos de tres años, el papel de las redes sociales está reconfigurando el panorama político nacional. Este artículo se propone analizar cómo la administración del presidente Luis Abinader y líderes políticos como Leonel Fernández, Omar Fernández, David Collado, y Carolina Mejía utilizan estas plataformas para promover sus agendas.
También se examinará si los partidos dominicanos, en particular los opositores como el PLD, la Fuerza del Pueblo y el PRD, están avanzando hacia una transformación en ciberorganizaciones, así como sus debilidades actuales en este contexto y la intersección entre redes sociales, política e imagen en la era digital.
En el contexto político dominicano, muchos actores e instituciones de la democracia no comprenden las oportunidades que la construcción de una reputación digital positiva ofrece para generar influencia, autoridad y confianza ciudadana.
La evolución de la comunicación política implica entender que el poder en el siglo XXI se define en términos de imagen, influencia y autoridad.
La política se entrelaza con todas las relaciones sociales, desde la familia hasta la esfera laboral, donde todas las dinámicas de poder están en juego. Las relaciones políticas, sean en sistemas democráticos o no, dependen de un mecanismo de legitimación, las elecciones. En este escenario, las redes sociales han revolucionado la comunicación política, permitiendo a los políticos interactuar directamente con el electorado y brindando voz a sectores históricamente excluidos.
La administración de Luis Abinader ha capitalizado las plataformas digitales para consolidar su imagen y comunicar sus logros a través de una inversión significativa en influencers, publicidad digital y estrategias de comunicación. Las redes sociales han sido fundamentales para dar visibilidad a las políticas públicas y las decisiones del gobierno.
A través de Twitter y otras plataformas, Abinader ha compartido información sobre medidas económicas, sociales y de salud, especialmente en el contexto de la pandemia de COVID-19. Además, ha socializado decretos y decisiones que anteriormente se comunicaban solo en conferencias de prensa y medios tradicionales.
Sin embargo, la crítica colectiva al Gobierno se centra en su vulnerabilidad ante comentarios adversos en redes sociales, lo que le ha acarreado burlas y descontento ciudadano.
En cuanto a David Collado, el actual ministro de Turismo, ha puesto énfasis en la promoción del sector turístico a través de Instagram, aprovechando la naturaleza visual de la red para atraer turistas locales e internacionales.
La estrategia de Collado Su se basa en mostrar imágenes atractivas de destinos turísticos, con el objetivo de establecer conexiones emocionales con la audiencia. Sin embargo, enfrenta un desafío en su discurso. Aunque su gestión en el turismo es encomiable, carece de una visión más amplia y una narrativa humana que lo conecte con el electorado en otras áreas.
Sobre todo, se desconoce cuál es la visión de Davis Collado al respecto de cualquier tema de importancia nacional.
El profesor español Ramón Cotarelo una vez mencionó que las redes son herramientas fundamentales, pero su efectividad depende de quién las maneje y cómo se utilicen. En el caso de Leonel Fernández, líder del partido Fuerza del Pueblo, ha utilizado sus redes para mantener el contacto con sus seguidores y posicionar su agenda de renovación democrática. Su presencia en Facebook y Twitter busca fomentar el debate sobre temas políticos y económicos.
Fernández ha desarrollado un discurso integrador, coherente y tradicional en el contexto de las redes. Aunque muchos han menospreciado el valor del contenido discursivo en esta era visual, es indudable que el discurso sigue siendo clave. Su gran desafío es presentar un mensaje unitario que resuene con las audiencias en consignas breves y comprensibles.
Es fundamental que los equipos de comunicación comprendan que la reputación de un líder, por muy importante que sea, no asegura su éxito automáticamente. La comunicación política debe ser gestionada cuidadosamente, y quien gana no es necesariamente el más inteligente, sino el que comete menos errores.
La percepción de poder en los entornos digitales deOmar Fernández, senador por el partido Fuerza del Pueblo, parece más clara, quizás por su enfoque generacional. Ha mantenido una presencia activa en plataformas como Twitter, Facebook e Instagram, compartiendo contenido relacionado con su agenda y actividades en el Congreso de manera coherente. Su estrategia incluye comunicación visual poderosa, utilizando imágenes y videos que atraen a una audiencia joven, pero también a poblaciones de todas las edades.
A diferencia de otros líderes, Omar Fernández interactúa directamente con los comentarios y mensajes de sus seguidores, lo que le permite construir una conexión más personal. Su enfoque en juventud, empleo y desarrollo social lo ha posicionado como representante de las nuevas generaciones. Esto lo hace más accesible, especialmente entre los sectores populares y vulnerables de la capital.
Por otro lado, Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional, ha utilizado sus redes para promover la transparencia gubernamental, interactuando directamente con los ciudadanos a través de transmisiones en vivo. No obstante, también enfrenta problemas en su discurso que obstaculizan la generación de autoridad y confianza.
La Oposición en la Era Digital: Fortalezas y Debilidades
Los partidos de oposición, como el PLD, la Fuerza del Pueblo y el PRD, han comenzado a adaptarse al entorno digital, pero su camino hacia el ciberliderazgo presenta desafíos significativos.
La transformación en ciberorganizaciones de los partidos dominicanos no solo implica tener presencia en redes sociales, sino desarrollar una estrategia coherente.
El PLD, que dominó la política dominicana durante años, enfrenta el reto de reconectar con un electorado joven desilusionado. A pesar de mantener estructuras organizativas fuertes, su capacidad para adaptarse a las demandas de reconstrucción de su reputación e imagen pública, más allá del entorno digital inclusive, ha sido limitada, evidenciada por la escasa interacción genuina con los ciudadanos.
La Fuerza del Pueblo, liderada por Leonel Fernández, ha hecho avances en el ámbito digital, pero aún lucha por diferenciarse del PLD. Su principal reto es promover una imagen renovada que no represente solo continuidad, sino también una ruptura efectiva con el pasado sabiendo que el poder se logra en conjunto. Este equilibrio entre renovació, innovación y tradición es uno de los más complejos en la política actual.
Por otro lado, el PRD, con una historia rica pero que ha visto merma en los últimos años, se enfrenta a la tarea de redefinir su identidad en un contexto muy competitivo. Su presencia en redes sociales es menos activa y cohesiva, lo que limita su capacidad para captar la atención de un electorado más joven.
La intersección entre redes sociales, política e imagen es crucial en la estrategia política contemporánea. Esta conexión permite a los actores políticos comunicarse de una forma humana, directa y personal, pero también plantea riesgos considerables. La creación de contenido atractivo y relevante es clave para captar la atención del electorado, pero la falta de diferenciación, autenticidad y ética puede resultar en una desconexión.
Los actores y organizaciones políticas dominicanas deben reconocer el valor de gestionar su reputación digital centrándose en cuatro pilares, autenticidad, autoridad, transparencia y confianza. Para lograrlo, deben hablar con la gente y escuchar sus inquietudes de manera genuina.
No hay que olvidar que la política es un camino de doble vía.
De cara a las elecciones de 2026, el uso estratégico de las redes sociales puede marcar la diferencia. Dado que estas plataformas se han convertido en un campo de batalla crucial en la República Dominicana, siendo que el Gobierno está explotando todo su potencial, la oposición tiene todavía la oportunidad de fortalecer su presencia digital y, en última instancia, su conexión con el electorado.
Sobre la Autora
La autora es consultora política, experta en imagen pública y manejo de crisis. Abogada internacionalista y analista de temas globales. Miembro de la Academia Dominicana de la Lengua y conferencista. Especializada en Alta Dirección del Estado. Productora y conductora del pódcast Omisiones Calculada, CEO de consultora Estudio M. Defensora del contenido de valor y de una comunicación estratégica, ética y con propósito en medios digitales.
