RESUMEN
La reciente pérdida de José Manuel Paliza nos ha dejado un vacío en el panorama empresarial y social de la República Dominicana. Entendí su importancia ya en su etapa de retiro, y fue a través de mi participación en el 50 aniversario de la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo) que pude apreciar la magnitud de sus contribuciones a nuestro país. Agradezco a doña Elena el que nos abriera las puertas de su residencia para poder conversar con él y permitirnos plasmar su visión sobre el desarrollo del país y dejar un mensaje a los jóvenes exportadores.
Buscando en la historia de Adoexpo pude darme cuenta del ser humano excepcional que era. Su trayectoria se extendió a lo largo de más de cinco décadas, durante las cuales lideró las principales organizaciones del sector privado, siendo un pilar en la lucha por un desarrollo sostenible y la defensa de la institucionalidad. Su compromiso con las mejores causas sociales fue ejemplar, y su respeto entre colegas, inquebrantable.
Aunque no pudo estar presente, pude reconocerlo como un expresidente y eje central del impulso a las exportaciones del país. Su pasión por involucrar a las nuevas generaciones en la agenda política y empresarial siempre será una inspiración para mí. “Si no participamos, dejamos espacios vacíos”, esa frase siempre estará conmigo. Debemos involucrarnos, todos los ciudadanos, jóvenes y adultos, en el quehacer nacional.
Paliza fue un defensor incansable del desarrollo económico del país, y su impulso por la Ley de Fomento a las Exportaciones es un testimonio de su visión estratégica. Al asumir la presidencia de Adoexpo, trabajó arduamente en la elaboración y aprobación de esta ley, que sentó las bases para un entorno más favorable para los exportadores dominicanos. Su enfoque en la integración de políticas que fomenten la competitividad y la sostenibilidad económica no solo benefició a las empresas, sino que también contribuyó a la creación de empleos y al fortalecimiento de la economía nacional.
Su legado es un llamado a la acción. Nos enseñó que el cambio no es un ámbito reservado para unos pocos, sino un espacio donde todos podemos y debemos influir. Desde nuestros lugares, debemos tomar acción, demostrando que el compromiso y la ética pueden guiar el desarrollo de nuestra comunidad.
