RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, ESTADOS UNIDOS.- Por décima quinta vez la República Dominicana alzó su voz en el Consejo de Seguridad de la ONU, exigiendo medidas urgentes ante la crisis que atraviesa Haití y advirtiendo que el avance de las bandas criminales hacia la frontera representa una seria amenaza a la seguridad nacional.
“Recientemente, nuestro Gobierno decidió declarar a los grupos criminales haitianos, que organizan y sincronizan sus operaciones delictivas de manera más eficiente cada día, como grupos terroristas. Hace once días, dos de esas bandas criminales embistieron la comunidad haitiana de Mirebalais y ocuparon la sede del consulado dominicano en ese poblado. Afortunadamente, el personal que custodiaba el edificio había sido retirado previamente. Los criminales han amenazado con seguir su marcha desde Mirebalais hasta la frontera dominicana”, sostuvo el canciller Roberto Álvarez.
En ese sentido, Álvarez también denunció que dos bandas armadas tomaron recientemente el control de la comunidad haitiana de Mirebalais y ocuparon la sede del consulado dominicano allí ubicado, aunque el personal diplomático había sido evacuado previamente.
Añadió que ante este escenario, el Gobierno dominicano ha declarado a estos grupos como organizaciones terroristas y ha tomado medidas drásticas para preservar la estabilidad nacional. “La situación en Haití ya no es un problema local. Es una amenaza directa y urgente para la seguridad regional, y particularmente para nosotros como país fronterizo”, concluyó.
El canciller, además expresó el respaldo del país a la propuesta del secretario general de la ONU, António Guterres, de transformar la actual Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) en una misión híbrida, con financiamiento permanente y soporte operativo de Naciones Unidas.
“El momento de actuar es ahora. No podemos seguir esperando respuestas mientras la estabilidad regional se desmorona”, declaró Álvarez, subrayando que se necesita una misión con objetivos claros, capacidad logística y respaldo internacional para enfrentar a las bandas que controlan parte del territorio haitiano.
El canciller fue enfático al afirmar que la falta de apoyo financiero y decisiones concretas por parte de la comunidad internacional solo agrava la crisis. “¿Acaso vamos a esperar a negociar con grupos criminales?”, cuestionó, advirtiendo que la inacción global ha debilitado la gobernabilidad en Haití y pone en riesgo a sus vecinos.




